El oro que Washington impulsó no sacó a un pueblo minero venezolano de la miseria
En un remoto pueblo minero del sur de Venezuela, la llegada de comerciantes internacionales con respaldo de Estados Unidos despertó una esperanza: reactivar la golpeada industria del oro. Firmaron acuerdos, obtuvieron permisos y prometieron inversión.
Años después, las condiciones siguen siendo desoladoras: galerías inseguras, salarios de hambre, mercurio en los ríos y comunidades sin servicios básicos. El contraste es brutal.
El precio internacional del oro se ha mantenido por encima de los 1.800 dólares