Colombia detiene a esposa e hija del cabecilla de Los Choneros
Golpe al círculo íntimo de “Fito”: detenidas en Colombia su esposa e hija por lavado de más de US$25 millones.
Las autoridades colombianas detuvieron a Inda Peñarrieta y Michelle Macías, esposa e hija respectivamente de Adolfo Macías, alias "Fito", máximo líder de la banda narcotraficante Los Choneros, según confirmó el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella. Las mujeres eran requeridas por la justicia ecuatoriana, que las acusa de lavado de activos por más de 25 millones de dólares. La captura se produjo en Sabana de Torres, en el departamento de Santander, en una operación conjunta entre agentes colombianos y el FBI, la policía federal de Estados Unidos.
La detención de familiares directos de un cabecilla narcotraficante suele interpretarse como un golpe a la estructura financiera de la organización, no solo a su cúpula operativa. En este caso, la acusación de lavado de activos apunta precisamente a ese flanco: el circuito por el que el dinero ilícito se integra en la economía formal. Las autoridades ecuatorianas consideraban a ambas mujeres "objetivos de alto valor", según declaró el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, quien confirmó que hasta el momento de su detención eran prófugas.
El presidente colombiano fue explícito sobre el mensaje que busca enviar la operación. "Colombia no será refugio para las finanzas del crimen transnacional", afirmó De la Espriella a través de la red social X, donde también indicó que las detenidas serán enviadas a Ecuador para que respondan ante la justicia de ese país. Reimberg, por su parte, declaró en la misma plataforma: "A los criminales los buscamos, los encontramos y los traemos para que paguen por el daño que han hecho".
Los Choneros es una organización designada como terrorista por Estados Unidos y con presuntos vínculos con el cartel de Sinaloa, lo que sitúa el caso en el ámbito de la cooperación internacional contra el crimen organizado. La participación del FBI en la operación refuerza esa dimensión transnacional y sugiere que la investigación no se limita al territorio ecuatoriano. Para los lectores, conviene observar cómo evoluciona el proceso de extradición o entrega a Ecuador y si la captura deriva en nuevas imputaciones o en la identificación de otros implicados en la red financiera.
El contexto regional añade peso al caso. Ecuador es ruta clave para la cocaína producida en Colombia y Perú, los mayores productores mundiales de esa droga. Esa posición geográfica ha convertido al país en un corredor estratégico para el narcotráfico y ha expuesto a sus instituciones a la presión de organizaciones criminales con capacidad de operar más allá de sus fronteras. La captura en Santander, Colombia, ilustra esa dinámica: los vínculos familiares y financieros de un líder encarcelado en Estados Unidos siguen siendo objeto de persecución judicial en distintos países.
Adolfo Macías fue extraditado a Estados Unidos en 2025, un mes después de su recaptura tras fugarse de una cárcel de máxima seguridad. En una corte de Nueva York enfrenta siete cargos, incluidos narcotráfico y tráfico de armas, que podrían conllevar penas de entre 20 años de prisión y cadena perpetua. La detención de su esposa e hija añade un capítulo a una causa que ya involucra a tribunales de tres países y que probablemente seguirá generando movimientos judiciales en los próximos meses.
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