Cinco años después, Asturias se pregunta si los 25 superdepredadores noruegos fueron una solución o un error

Cinco años después, el regreso del pigargo europeo a Asturias desata un intenso debate científico y ecológico. ¿Éxito de conservación o error? Descúbrelo.

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La reintroducción del pigargo europeo en Asturias, cinco años después, genera un intenso debate científico y ecológico sobre su necesidad, su impacto real en el ecosistema y la validez del proceso que la autorizó.

En 2021, nueve ejemplares de pigargo europeo (Haliaeetus albicilla), el águila más grande del continente, procedentes de Noruega, llegaron a Asturias para recuperar una especie incluida desde 2018 en el Listado de especies extinguidas en el medio natural español. La operación, amparada por la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, liberó finalmente 25 individuos, de los cuales 17 sobreviven, 12 están emparejados y ya han nacido polluelos en libertad. Sin embargo, la iniciativa, que ha contado con la participación de las administraciones asturiana y cántabra, el GREFA y el Ministerio para la Transición Ecológica, no ha estado exenta de controversia.

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies solicita la retirada de la especie del listado de extinguidas por dos razones: el pigargo no está globalmente amenazado —la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo cataloga como de "preocupación menor"— y actúa como un depredador voraz de peces, aves y mamíferos. Algunos expertos incluso cuestionan que la especie hubiera habitado alguna vez en España. En el lado opuesto, GREFA defiende que el proyecto beneficia al ecosistema, ya que el pigargo cumple funciones de carroñero y bioindicador de humedales, ayuda a controlar poblaciones abundantes y favorece indirectamente a otras especies amenazadas.

El debate se agrava por su posible impacto sobre el salmón atlántico, ya en declive en los ríos de Asturias y Cantabria debido al calentamiento de las aguas, la sobrepesca y la pérdida de hábitat. Los pigargos se agrupan para cazar salmones durante su remontada de desove, lo que añade presión sobre una especie ya vulnerable. Mientras los críticos cuestionan la prioridad y el rigor científico de la reintroducción, los defensores subrayan sus beneficios ecológicos, dejando abierta la pregunta de si esta intervención era realmente necesaria.

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