Jaime Senior: arbitraje puede ahorrar más dinero que litigar en tribunales
¿El arbitraje es más caro que un tribunal? La Corte de Arbitraje de Santo Domingo renueva su reglamento con herramientas para procesos más ágiles y económicos…
El abogado Jaime Senior afirmó que existe la percepción de que el arbitraje resulta más costoso que acudir a un tribunal judicial, al presentar el nuevo Reglamento de la Corte de Arbitraje de Santo Domingo, que incorpora herramientas para hacer más eficientes estos procesos.
La afirmación de Senior toca uno de los debates más recurrentes en el ámbito de la resolución de conflictos: si el arbitraje, presentado habitualmente como una alternativa más ágil que la justicia ordinaria, es también una opción económicamente competitiva. La percepción de que los costos arbitrales superan a los judiciales ha sido señalada por el propio jurista como uno de los principales obstáculos para su adopción masiva en el país, lo que explica por qué la actualización normativa de la Corte de Arbitraje de Santo Domingo apunta directamente a corregir esa visión.
El nuevo reglamento introduce mecanismos que buscan optimizar los tiempos y reducir los costos asociados a los procedimientos arbitrales. En la práctica, esto significa que la institución intenta atacar dos frentes que suelen ir de la mano: la duración de los procesos y el gasto que estos generan para las partes involucradas. Cuando un procedimiento se extiende innecesariamente, los honorarios, los gastos administrativos y el costo de oportunidad para las empresas aumentan, lo que refuerza la idea de que el arbitraje es una vía reservada para disputas de alto valor.
Para los lectores que siguen el pulso económico del país, el punto clave está en la relación entre seguridad jurídica y clima de inversión. Las empresas, tanto locales como extranjeras, suelen valorar la existencia de mecanismos alternativos de resolución de conflictos que sean predecibles y eficientes. Si el arbitraje logra posicionarse como una opción viable y competitiva frente a los tribunales judiciales, en términos de tiempo y recursos económicos, puede convertirse en una herramienta relevante para la atracción y retención de inversión, así como para la actividad contractual en sectores que dependen de la certeza jurídica.
Sin embargo, conviene observar cómo se traduce este reglamento en la práctica. La percepción sobre los costos no se modifica solo con una actualización normativa, sino con casos concretos que demuestren que los procesos son efectivamente más ágiles y menos onerosos. La Corte de Arbitraje de Santo Domingo tendrá que documentar y comunicar esos resultados si aspira a cambiar la idea extendida de que litigar en tribunales ordinarios sigue siendo, en términos económicos, la ruta más accesible.
El debate también invita a mirar más allá del costo inmediato. En una disputa comercial, el tiempo perdido puede representar un daño mayor que el gasto procesal mismo: contratos detenidos, operaciones paralizadas y relaciones comerciales deterioradas. Si el arbitraje reduce esos plazos, el ahorro podría ser significativo aunque la factura inicial parezca elevada. Esa es, en esencia, la tesis que Senior y la institución buscan instalar en el mercado dominicano.
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