Geovany Andrés Rojas será extraditado a Estados Unidos para enfrentar cargos de narcotráfico
Colombia extradita a EE.UU. a alias “Araña”, exjefe negociador de disidencia FARC, en operativo liderado por De la Espriella. Detalles en El Matutino.
El Gobierno de Colombia extraditó este viernes a Estados Unidos a Geovany Andrés Rojas, alias "Araña", exjefe negociador de paz de una disidencia de las antiguas FARC, en un acto encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella desde una base militar en Barranquilla. La entrega se produjo en un hangar militar, donde Rojas permaneció esposado y vestido con ropa de prisionero, custodiado por agentes de Interpol y militares armados, según confirmó la fuente oficial.
Rojas, señalado como jefe de los Comandos de Frontera, una disidencia de las FARC que opera en el sur del país, fue trasladado en la madrugada desde la cárcel La Picota, en Bogotá, hasta la base militar de Catam y luego al Comando Aéreo de Combate número 3 de Malambo, en el área metropolitana de Barranquilla. Allí fue entregado a las autoridades estadounidenses para enfrentar cargos de narcotráfico.
Durante el acto, De la Espriella afirmó que la extradición de Rojas había sido suspendida durante el Gobierno anterior, que según el mandatario se excusaba en "falsos procesos de paz para defenderlos y protegerlos". El presidente dio por terminadas el mes pasado todas las mesas de negociación y ha convertido la extradición en un eje central de su estrategia de seguridad, con 94 casos firmados desde el inicio de su administración.
La detención de Rojas se produjo en 2025 mediante una circular roja de Interpol, y su extradición fue autorizada en agosto junto con la de otros cuatro integrantes de grupos armados que participaron como negociadores en los diálogos impulsados por el Gobierno de Gustavo Petro bajo la política de "paz total".
El caso ilustra un giro de política pública con implicaciones para la región: la extradición de figuras que participaron en mesas de negociación puede afectar la confianza de otros grupos armados en futuros procesos de paz, al tiempo que envía una señal de cooperación judicial con Washington en materia de narcotráfico. Para los lectores, conviene observar cómo evolucionan los otros cuatro casos autorizados y si estas entregas generan reacciones de las disidencias o de organismos de derechos humanos.
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