Hamilton y Lawson: el choque en Bakú que la F1 ya dejó en el olvido
Hamilton, amonestado en Bakú por estorbar a Lawson en los libres, el mismo día que pidió a la FIA revisar una regla de seguridad.
Lewis Hamilton fue amonestado por los comisarios del Gran Premio de Azerbaiyán tras obstaculizar a Liam Lawson durante la segunda sesión de entrenamientos libres (FP2) disputada este jueves en el circuito de Bakú. El incidente ocurrió cuando el piloto británico de Mercedes se cruzó en la trazada del piloto de RB, quien se encontraba en una vuelta rápida. Los comisarios revisaron la maniobra y determinaron imponer una reprimenda formal al siete veces campeón del mundo, aunque no se aplicaron sanciones adicionales sobre la parrilla de salida.
La decisión de los comisarios se produce en una jornada de doble foco para Hamilton. Horas antes, el propio piloto había solicitado a la FIA modificar una regla de seguridad tras sufrir un susto en los entrenamientos libres, al quedarse con "500 CV menos" de potencia en su monoplaza. El británico advirtió sobre el riesgo que supone para los pilotos circular a baja velocidad mientras otros coches llegan a toda velocidad por detrás. Ese llamado a revisar los protocolos de la FIA contrasta con la reprimenda recibida por entorpecer a Lawson en pista, un episodio que reaviva el debate sobre la seguridad en las sesiones de entrenamientos.
El contexto de Bakú resulta especialmente sensible para este tipo de incidentes. El circuito callejero azerbaiyano combina rectas extremadamente largas con zonas de frenada brusca y muros cercanos, lo que reduce los márgenes de reacción cuando un coche circula a baja velocidad. En sesiones de entrenamientos libres, donde los pilotos alternan vueltas rápidas con vueltas de instalación o de enfriamiento, las diferencias de velocidad entre monoplazas pueden superar los 200 km/h, una situación que los propios pilotos han señalado en repetidas ocasiones como uno de los mayores riesgos del fin de semana.
La reprimenda formal, sin impacto en la parrilla, es una de las sanciones más leves del reglamento deportivo de la FIA. Se aplica cuando los comisarios consideran que hubo una infracción clara pero sin consecuencias graves ni intención antideportiva. En este caso, el hecho de que Lawson estuviera en vuelta rápida y Hamilton se cruzara en su trazada configura el tipo de incidente que los comisarios suelen evaluar con detenimiento, revisando telemetría y comunicaciones por radio antes de decidir.
Para los lectores que siguen la temporada, el episodio deja varias claves. Primero, que la FIA mantiene un escrutinio estricto sobre la obstrucción en pista, incluso en entrenamientos. Segundo, que Hamilton queda en una posición incómoda: reclama más protección para los pilotos lentos mientras él mismo es amonestado por entorpecer a otro. Y tercero, que el debate sobre los protocolos de seguridad en sesiones libres sigue abierto, sin que por ahora se haya anunciado una revisión formal de las reglas.
Habrá que observar si este doble episodio tiene continuidad en las próximas citas del calendario. La FIA no ha comunicado cambios inmediatos en los procedimientos, y los equipos suelen ajustar sus estrategias de pista para evitar situaciones similares. Lo ocurrido en Bakú queda como un recordatorio de que, incluso en entrenamientos, la convivencia entre coches rápidos y lentos sigue siendo uno de los puntos más delicados de la competición.
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