La soberanía de Ceuta une a los españoles: ocho de cada diez culpan a Rabat y el 63% al Gobierno

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La crisis migratoria y diplomática desatada en Ceuta ha dejado al descubierto una opinión pública cada vez más crítica con Marruecos y con la respuesta del Ejecutivo español. Una encuesta reciente revela que ocho de cada diez españoles responsabilizan a Rabat de la situación, mientras que el 63% reprocha al Gobierno no haber defendido con suficiente firmeza la soberanía de la ciudad autónoma. Los datos, lejos de mostrar una división partidista, dibujan un consenso inusualmente amplio.

El sondeo señala que la percepción negativa hacia Marruecos se extiende por todo el espectro ideológico. Ocho de cada diez encuestados consideran que Rabat tuvo un papel determinante en la crisis, ya sea por la presión migratoria, por su silencio cómplice o por utilizar a personas vulnerables como moneda de cambio diplomática. Ese porcentaje se mantiene alto entre votantes de izquierda, centro y derecha, lo que sugiere que la ciudadanía no interpreta lo ocurrido como un simple episodio aislado, sino como parte de una estrategia de presión.

A esa acusación mayoritaria se suma otro dato significativo: el 63% cree que el Gobierno no defendió adecuadamente la soberanía española de Ceuta. Es decir, una mayoría clara no solo señala al exterior, sino que también exige cuentas al Ejecutivo por su gestión. La crítica no implica necesariamente una postura beligerante, pero sí refleja la sensación de que España quedó en una posición de debilidad frente a las pretensiones marroquíes.

Además, una mayoría de la población, independientemente de su ideología, sostiene que Marruecos no tiene legitimidad para reclamar Ceuta y Melilla. Este consenso es especialmente relevante porque desactiva el argumento de que la defensa de la soberanía es patrimonio de una sola familia política. La opinión pública entiende que ambas ciudades forman parte del territorio nacional desde hace siglos y que su estatus no debería estar sujeto a negociación bajo presión.

El contexto no es menor. Ceuta y Melilla son enclaves estratégicos en el norte de África, fronteras de la Unión Europea y puntos sensibles en la relación con Rabat. La crisis de Ceuta reactivó un debate que parecía dormido y colocó la soberanía en el centro de la agenda. Con estos datos, el Gobierno afronta un doble desafío: recomponer la relación con Marruecos sin ceder en lo esencial y recuperar la confianza de una ciudadanía que, según las cifras, se siente poco defendida. Marruecos, por su parte, queda retratado ante la opinión pública española como el principal responsable de una escalada que aún colea. La encuesta confirma que, en torno a Ceuta, los españoles están más unidos de lo que a menudo sugiere el ruido político.