Centro de convenciones catapultaría a RD como sede líder de eventos internacionales
RD necesita un centro de convenciones para competir en turismo de reuniones. ¿Está lista para congresos de 4,000 personas? Descubre lo que dice Iapco.
La República Dominicana necesita un centro de convenciones para consolidarse como destino de turismo de reuniones, según el director ejecutivo de Iapco, Martin Boyle, quien considera que una infraestructura de esa magnitud permitiría atraer congresos internacionales de gran escala y superar los 31 eventos celebrados en 2025. El planteamiento coloca sobre la mesa una discusión que trasciende la obra física: se trata de definir si el país quiere competir en serio en un segmento de alto valor o conformarse con una posición secundaria en el mapa regional.
Boyle explicó que los organizadores de grandes asociaciones internacionales buscan espacios amplios, flexibles y divisibles en distintas áreas. Señaló que un recinto capaz de albergar entre 3,000 y 4,000 participantes sería "muy interesante" para el país, siempre que se ubique en una zona estratégica, accesible a los principales hoteles y rutas de transporte de Santo Domingo. Añadió que el diseño debe responder a las necesidades de los eventos previstos para los próximos 15 años. Es decir, no basta con levantar una estructura: hay que planificarla con visión de largo plazo, porque el tipo de congreso que se busca atraer exige estándares técnicos que no admiten improvisaciones.
Durante su participación en el SDQ MICE 2026, Boyle presentó datos de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA) que muestran que la República Dominicana pasó de 22 eventos internacionales en 2024 a 31 en 2025. El crecimiento es real, pero insuficiente para hablar de liderazgo. El país aún está por debajo de sus pares regionales: Costa Rica celebró 44 convenciones, Panamá 45, Colombia 158 y México 191. La brecha no se cierra solo con promoción; requiere capacidad instalada.
El Gobierno adquirió en 2025 parte de los terrenos del Hotel Santo Domingo para construir un centro de convenciones. En junio, el ministro de Turismo, David Collado, informó que la demolición comenzaría unos tres meses después, pero hasta el momento no se observan trabajos en la zona. El dato es relevante porque la credibilidad de un destino ante los organizadores internacionales depende también de la capacidad de ejecutar lo anunciado. Los congresos se planifican con años de antelación y la incertidumbre sobre la infraestructura pesa en la decisión de sede.
La vicepresidenta de la Asociación de Hoteles y Turismo, Angie Lendor, y la presidenta de la Asociación de Hoteles de Santo Domingo, Gina Eli, coincidieron en que la obra es "sumamente necesaria" para diversificar la oferta turística y aumentar la capacidad instalada de eventos de alto nivel en la capital. El respaldo del sector privado apunta a un consenso: el turismo de reuniones no compite con el de sol y playa, lo complementa y reduce la estacionalidad.
Conviene observar tres elementos en los próximos meses: la ubicación final del recinto y su conexión con la infraestructura hotelera y de transporte; el calendario real de ejecución, más allá de los anuncios; y si el diseño incorpora la flexibilidad que exigen los organizadores internacionales. De esos factores depende que la República Dominicana pase de 31 eventos a cifras comparables con sus vecinos, o que la conversación se quede, una vez más, en el terreno de las intenciones.
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