Expertos advierten que el endurecimiento de penas no frena la criminalidad en República Dominicana
Expertos en derecho cuestionan que la prisión preventiva y la “mano dura” reduzcan el crimen. Apuestan por prevención e inteligencia institucional.
Juristas nacionales e internacionales advirtieron este martes que el populismo penal, el uso excesivo de la prisión preventiva, el aumento de las penas y las políticas de "mano dura" no son respuestas eficaces para reducir la delincuencia y pueden debilitar las garantías fundamentales, durante el VI Congreso Internacional sobre Derecho y Justicia Constitucional.
Los especialistas plantearon que la respuesta frente al crimen debe descansar más en la prevención, la capacidad investigativa y la inteligencia de las instituciones que en el endurecimiento de las penas o el encarcelamiento como solución predominante. El jurista dominicano Francisco Álvarez sostuvo que las deficiencias institucionales han provocado que distintas partes del sistema recurran a respuestas extremas para compensar problemas que no han podido solucionar. "La Policía los mata en la calle y el tribunal los manda a prisión preventiva. Como los sistemas no están coordinados y cada uno por sí solo no funciona, cada institución cree que tiene que asumir la postura que le parece para resolver el problema", afirmó. Álvarez vinculó el uso excesivo de la prisión preventiva con las dificultades del sistema para localizar a quienes se sustraen de los procesos y advirtió que tampoco el aumento de las penas constituye por sí mismo una respuesta a la criminalidad. "Ninguna norma puede garantizar que se va a controlar la delincuencia. No deberíamos enfocar nuestras esperanzas en un código que condena a 60 años, sino en qué están haciendo las instituciones para prevenir el delito y hacer investigaciones sólidas", expresó.
El jurista argentino Alberto Binder planteó que enfrentar las nuevas formas de criminalidad requiere fortalecer la inteligencia y la planificación de la persecución penal. "Enfrentar la criminalidad moderna requiere inteligencia, porque del otro lado hay gente inteligente que piensa. Hay que parar la pelota y mirar el campo para planificar una persecución penal estratégica", sostuvo. Binder cuestionó las propuestas que presentan soluciones inmediatas mediante un mayor ejercicio del poder punitivo. "Quien sostenga que la seguridad se resuelve de un plumazo diciendo 'el que la hace la paga', se está engañando y está engañando a la sociedad", afirmó. En una línea similar, el catedrático español Manuel Cancio Meliá sostuvo que se atribuyen al derecho penal capacidades que realmente no posee para solucionar fenómenos complejos de criminalidad. "Le atribuimos al derecho penal un poder mágico del que carece. Subir la pena por crimen organizado a 2,000 años no resuelve el problema", expresó. Ambos especialistas utilizaron el caso de El Salvador para cuestionar los modelos de "mano dura". Binder consideró que el modelo impulsado por Nayib Bukele constituye propaganda y advirtió sobre los riesgos de utilizar situaciones de emergencia para debilitar el Estado de derecho, mientras que Cancio Meliá cuestionó las restricciones generalizadas de garantías procesales como mecanismo para enfrentar la criminalidad.
La jurista Emery Colomby Rodríguez sostuvo que se ha exagerado en la imposición de prisión preventiva, pero rechazó que esto ocurra porque las demás medidas de coerción sean necesariamente ineficaces. A su juicio, las autoridades no han desarrollado mecanismos suficientes para comprobar que las medidas alternativas a la cárcel sean cumplidas. "No podemos abandonar las garantías, porque si abandonamos las garantías, entonces el Estado se va a convertir completamente en un caos", advirtió. El exjuez constitucional peruano Gerardo Eto Cruz también cuestionó el encarcelamiento preventivo sin una justificación individualizada y sostuvo que "cuando un juez dispone prisión preventiva sin necesidad ni proporcionalidad, está violando abiertamente el bloque de convencionalidad y de constitucionalidad". El constitucionalista dominicano Eduardo Jorge Prats centró su intervención en el populismo penal y describió a República Dominicana como un "gran laboratorio de anatomía patológica" de ese fenómeno, atribuyéndolo a una "alianza diabólica" entre prensa, redes sociales, justicia, Policía y fiscales que favorece condenas anticipadas y juicios paralelos. "A nadie lo botan de la carrera judicial por mandar a la cárcel a un inocente, sino por exonerar de responsabilidad o no privar de la libertad a un ciudadano", afirmó. Las intervenciones corresponden a la segunda jornada del congreso, organizado por el Tribunal Constitucional y dedicado este año al debido proceso en materia penal, que concluye este miércoles.
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