Irán envía señales directas a Washington para reactivar diálogo nuclear
Irán confirma contactos indirectos con EE.UU. vía mediadores y ya entregó sus condiciones para terminar la guerra, según su negociador jefe.
El presidente del Parlamento iraní y negociador jefe, Mohamad Baqer Qalibaf, confirmó este domingo que Teherán mantiene un intercambio de mensajes con Estados Unidos a través de mediadores, en los que ha transmitido de manera explícita sus condiciones para poner fin a la guerra. La declaración, recogida por la agencia ISNA durante una sesión telemática del Parlamento, sitúa a la diplomacia indirecta como el canal activo entre ambas capitales y vincula cualquier avance a exigencias concretas que, según el propio negociador, ya fueron entregadas a la otra parte.
El peso de las palabras de Qalibaf no es menor: además de presidir el Legislativo, encabeza el equipo negociador con Washington, lo que convierte su intervención en una señal oficial y no en un simple pronunciamiento parlamentario. Al hablar de "la otra parte" y de "intermediarios", confirma que el contacto no es directo, un formato habitual en disputas donde las partes evitan sentarse cara a cara por razones políticas o de seguridad. Ese esquema permite transmitir posiciones sin reconocer públicamente concesiones, pero también alarga los tiempos y deja margen a interpretaciones divergentes sobre lo pactado.
El elemento más delicado de su mensaje es la advertencia de que, hasta que no se cumplan esas exigencias, "no habrá posibilidad de volver al estado anterior de las negociaciones ni de reabrir el estrecho de Ormuz". Ormuz es una de las rutas marítimas más sensibles del planeta: por ese paso se desplaza una parte sustancial del crudo que consume el mercado global, de modo que cualquier mención a su reapertura o cierre trasciende lo bilateral y afecta precios de energía, seguros de transporte y cálculos de potencias importadoras. La referencia funciona, por tanto, como una palanca de presión con alcance internacional.
La jornada dejó además una imagen de doble registro. En Teherán, miles de voluntarios desfilaron con la promesa de defender la República Islámica, una demostración de respaldo interno que las autoridades suelen proyectar en momentos de tensión exterior. En paralelo, al menos dos personas murieron en choques armados registrados en el sureste del país, según reportes difundidos este domingo. Esa combinación —movilización oficial y violencia en una zona periférica— recuerda que la estabilidad interna también forma parte del tablero que Teherán debe gestionar mientras negocia.
Para el lector, la clave está en distinguir entre gesto y acuerdo. Que existan mensajes cruzados no equivale a una negociación formal ni a un desenlace cercano: indica que hay un canal abierto y condiciones sobre la mesa. Conviene observar tres elementos en los próximos movimientos: si los mediadores son identificados o permanecen en la sombra, si las exigencias iraníes se detallan públicamente y si aparece alguna señal desde Washington. Sin confirmación de ambas partes, el intercambio descrito por Qalibaf sigue siendo, por ahora, una posición declarada más que un avance verificado.
Fuente original: consultar publicación original.