Farmacia UASD viste de blanco a su nueva generación
La UASD impone batas blancas a futuros farmacéuticos: el símbolo que marca su salto a la práctica real. Descubre los detalles.
La Escuela de Farmacia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) celebró su tradicional Ceremonia de Imposición de Batas Blancas, un acto que marca el inicio formal de las Prácticas Farmacéuticas Supervisadas para los estudiantes del semestre 2026-20. La actividad, realizada en el Auditorio «Dr.», reunió a autoridades académicas, representantes del sector industrial farmacéutico, docentes, familiares y estudiantes, en una jornada que combina simbolismo profesional y reconocimiento al mérito académico.
La bata blanca no es un simple uniforme. En el ámbito de la salud, su imposición constituye un rito de paso que separa la formación teórica de la práctica supervisada, esa etapa en la que el estudiante comienza a interactuar con pacientes y a tomar decisiones bajo tutela. La vicedecana de la Facultad de Ciencias de la Salud, maestra Alquidia Durán de Jesús, lo resumió al señalar que la prenda representa compromiso, responsabilidad, ética y vocación de servicio. En nombre del decano, doctor Ángel Nadal Ponce, felicitó a los estudiantes por este paso en su formación profesional.
La directora de la Escuela de Farmacia, maestra Ana Ysabel Elías Terrero, subrayó que la imposición de las batas es el resultado de años de esfuerzo y dedicación, y deseó que las prácticas supervisadas sean una experiencia enriquecedora. Su mensaje apunta a un aspecto clave: la farmacia, como otras disciplinas de la salud, exige una combinación de rigor científico y trato humano que solo se perfecciona en el contacto directo con la realidad sanitaria.
La conferencia central estuvo a cargo de la licenciada Alberta Lora Flores, quien explicó que el color blanco simboliza vida, pureza, prudencia y bondad, y que su uso transmite confianza y seguridad al paciente. Ese detalle no es menor: en un país donde la automedicación y el uso irracional de medicamentos siguen siendo desafíos de salud pública, la figura del farmacéutico formado con criterios éticos y técnicos adquiere una relevancia estratégica para el sistema sanitario dominicano.
Durante la ceremonia se entregaron cinco reconocimientos a los estudiantes con los índices académicos más altos: Libana Beltré, Renatta Milanesse, Olanyi Rodríguez, Rafelina García de los Santos y Leidy Terrero Beriguete. En representación de sus compañeros, Libana A. Beltré Hernández agradeció a Dios, a los maestros, familiares y compañeros por el apoyo recibido. Estos reconocimientos refuerzan un mensaje institucional: la excelencia académica sigue siendo un valor central en la formación de los futuros profesionales del medicamento.
Para los lectores, conviene observar cómo evolucionan estas prácticas supervisadas en un contexto donde la demanda de servicios farmacéuticos crece y la regulación del sector exige profesionales cada vez mejor preparados. La UASD, como principal casa de estudios del país, tiene en esta ceremonia una señal de continuidad formativa y de renovación generacional en un área sensible para la salud de la población.
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