Un solo ingeniero, Claude, detrás del arsenal hipersónico de Rusia, China, Irán y Yemen con capacidad para…
Informe de Anthropic revela cómo IA Claude fue usada por actores de Rusia, China, Irán y Yemen para acelerar misiles y drones. Detalles aquí.
Un informe de Anthropic revela que actores vinculados a Rusia, China, Irán y Yemen utilizaron su inteligencia artificial Claude para acelerar el desarrollo de misiles balísticos, enjambres de drones autónomos y sistemas de guerra electrónica, aprovechando la capacidad del modelo para escribir software, simular vuelos y analizar vulnerabilidades.
El documento, difundido la semana pasada, detalla que en el norte de Yemen una célula trabajaba simultáneamente en tres programas: un cohete guiado con ordenador de vuelo basado en hardware similar al de un teléfono, un misil balístico multietapa con alcance superior a 2.000 kilómetros y una familia denominada R2000 que incluía una variante con vehículo planeador hipersónico. Los responsables organizaron el trabajo distribuyendo tareas entre distintas instancias de Claude: una programaba, otra investigaba y una tercera revisaba lo producido, reproduciendo la estructura de un pequeño departamento de ingeniería. Aunque Anthropic bloqueó las cuentas, no tiene pruebas de que el misil llegara a ser operativo, aunque sí consta al menos una prueba fallida de un cohete guiado tras la cual los implicados volvieron al modelo para diagnosticar el error.
En Rusia, un equipo especializado empleó Claude Code para construir buena parte del software de un enjambre autónomo de drones FPV, con memoria compartida, coordinación tolerante a fallos, guiado terminal por cámara y lógica para detonar sin intervención humana, incluyendo un clasificador entrenado con imágenes de combate ucranianas para distinguir objetivos. En China, Anthropic detectó dos proyectos significativos: un sistema de control de tiro antitorpedo con documentación de más de 200 páginas y una suite de 16 módulos de guerra electrónica que, en su duodécima versión, incorporaba un escenario con 12 objetivos en Taiwán —entre ellos un búnker de mando, radares de alerta temprana y baterías Patriot y Tien Kung— para calcular interferencias y priorizar supresiones. Un actor vinculado a Irán usó el modelo para procesar información pública y elaborar recomendaciones de objetivos contra fuerzas navales estadounidenses en Oriente Medio.
Anthropic prohibió las cuentas, compartió datos con las autoridades y reforzó sus sistemas de detección, pero reconoce que los usuarios sortearon barreras mediante VPN, objetivos encubiertos y proyectos fragmentados entre sesiones. El informe subraya que, si bien una IA no puede fabricar un misil por sí sola, sí comprime tareas que antes requerían equipos de especialistas, permitiendo que grupos pequeños aborden desarrollos militares complejos con menos recursos.
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