Pelotazo en plena cara desata polémica: el balón nunca fue tocado
⚽ El VAR revisa una dura entrada de Almeida en el Racing-Alavés: pudo cambiar la amarilla por roja en el tramo final. #LaLiga
Una dura entrada de Almeida sobre el rostro de Jonatan Castro, castigada en primera instancia solo con tarjeta amarilla, terminó siendo revisada por el VAR en los minutos finales del Racing-Alavés, un duelo correspondiente a la quinta jornada de liga que el conjunto local ganó 2-1 en el Estadio del Sardinero. La jugada se convirtió en la única intervención del videoarbitraje registrada hasta el momento en esta fecha y pudo alterar el signo disciplinario del encuentro en su tramo decisivo.
El colegiado Javier Alberola Rojas amonestó inicialmente al jugador local Almeida por el impacto de su bota en la cara de Jonatan Castro. La decisión, tomada a simple vista y en plena recta final del partido, quedó bajo examen cuando desde la sala VOR el asistente Javier Iglesias Villanueva recomendó al árbitro principal una revisión para valorar un posible juego brusco grave, una categoría disciplinaria más severa que la simple amonestación.

Según el relato de la revisión, el asistente de video indicó que se mostraría al árbitro el punto de contacto de la bota en el rostro del jugador, así como la intensidad de la acción. Ese tipo de indicaciones son clave en el protocolo del VAR: cuando la revisión se centra en el contacto y la fuerza del impacto, el objetivo es determinar si la entrada supera el umbral de la amarilla y encaja en una expulsión por juego brusco grave.
La secuencia adquiere relevancia porque ocurrió en los instantes finales del encuentro, un momento en el que cualquier decisión disciplinaria puede condicionar el cierre del partido. El Racing ganaba 2-1 al Alavés y la revisión pudo modificar la decisión inicial del árbitro principal, lo que convierte la jugada en el punto de mayor tensión arbitral de la jornada hasta ahora.
Para el lector, la clave está en entender que el VAR no cambia el resultado por sí mismo, sino que ofrece al árbitro la posibilidad de corregir una decisión disciplinaria. En este caso, la revisión se activó por una posible infracción más grave que la apreciada en el campo. El desenlace de esa revisión —y la decisión final de Alberola Rojas— es lo que determinará si la amarilla inicial se mantiene o se transforma en una sanción mayor.
Más allá del episodio concreto, el caso ilustra el margen de interpretación que existe en las entradas que impactan en el rostro de un rival. La diferencia entre una amarilla y una roja por juego brusco grave depende de factores como el punto de contacto, la intensidad y el riesgo para la integridad del jugador, elementos que el VAR puede ayudar a ponderar. La quinta jornada deja así una única revisión del videoarbitraje, concentrada en una acción que pudo cambiar el signo del partido en sus minutos finales.
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