Los 134 paneles solares que iluminan el barrio de Maradona y desafían los apagones en Argentina
Parque solar “Maradona” en Villa Fiorito: 134 paneles que llevan luz estable a 60.000 vecinos y prometen frenar los apagones. Conoce cómo funciona.
Un parque solar bautizado con el nombre de Diego Armando Maradona abastece de energía a Villa Fiorito, el barrio donde creció el astro argentino, con el objetivo declarado de reducir los apagones que afectan a más de 60.000 residentes. La instalación, inaugurada en agosto de 2025, cuenta con 134 paneles fotovoltaicos distribuidos en un predio de casi 12.000 metros cuadrados y opera mediante generación distribuida, inyectando electricidad directamente a la red local.
La generación distribuida es un modelo en el que la energía se produce cerca del punto de consumo, en lugar de depender exclusivamente de grandes centrales y de largas redes de transmisión. Ese diseño reduce las pérdidas técnicas asociadas al transporte y puede aliviar la carga sobre tramos de red que, en zonas periféricas, suelen operar al límite. Para los vecinos, la diferencia se traduce en un servicio más estable: según las autoridades, la infraestructura ha permitido evitar cortes, picos y microcortes en una de las áreas más vulnerables del conurbano bonaerense.
El caso de Villa Fiorito no es aislado. El barrio arrastra desde hace años deficiencias graves en servicios básicos, y esa fragilidad tiene consecuencias concretas. Un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y la organización La Poderosa advierte sobre el riesgo eléctrico en los asentamientos informales, donde las sobrecargas y los cortocircuitos pueden derivar en incendios. El documento también señala que cerca del 30% de los habitantes de esos barrios ha perdido electrodomésticos o herramientas de trabajo por problemas en la conexión, un golpe directo a la economía doméstica y a los medios de subsistencia.
Más allá de su función energética, el parque incorpora una huerta orgánica y un vivero de especies nativas que serán trasladadas a las orillas del río Matanza-Riachuelo. La combinación de renovables, inclusión social y educación ambiental responde a una lógica integral: no se trata solo de producir electricidad, sino de generar infraestructura comunitaria en un territorio históricamente postergado. La propia elección del nombre apela a esa memoria, pues Maradona recordó en 2020 las carencias extremas que padeció durante su infancia en estas calles.
Conviene observar cómo evoluciona el proyecto en tres frentes. Primero, la sostenibilidad técnica: el mantenimiento de los paneles y su integración estable con la red local determinarán si los resultados se consolidan. Segundo, la escala: 134 paneles pueden aliviar la presión sobre el suministro, pero difícilmente sustituyan las inversiones estructurales que requiere la zona. Tercero, la replicabilidad: si el modelo funciona, otros barrios con problemas similares podrían adoptar esquemas descentralizados. El parque Maradona es, en ese sentido, una prueba piloto con valor simbólico y técnico a la vez.
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