Abinader revalida liderazgo del PRM y juramenta directiva para el cuatrienio 2026-2030
Abinader jura como presidente del PRM y estrena nueva dirección para el 2026-2030. Un relevo clave en el oficialismo dominicano que define su futuro político.
El Partido Revolucionario Moderno (PRM) formalizó este domingo su nueva dirección para el período 2026-2030, con la juramentación de Luis Abinader como presidente del partido, en un acto celebrado en el Club Polideportivo San Carlos, en el Distrito Nacional. La ceremonia, que sirvió como cierre de la XXIV Convención Nacional Ordinaria dedicada al fallecido dirigente Orlando Jorge Mera, estuvo a cargo de Rafael Santos Badía, quien tomó juramento a los nuevos integrantes y les instó a defender los estatutos y principios fundacionales de la organización, así como la democracia y la soberanía nacional.
Este relevo generacional y de liderazgo en la cúpula del oficialismo ocurre en un momento clave para la organización política, que gobierna el país desde agosto de 2020. La nueva estructura, aprobada el pasado 9 de agosto durante la XXIII Convención Nacional Ordinaria, sustituye a la dirección que encabezaban José Ignacio Paliza y Carolina Mejía, quienes durante los últimos años han tenido un rol protagónico en la gestión de la alianza gobernante y en el Congreso Nacional. El traspaso se caracterizó por el consenso y la ausencia de competencia interna por los principales cargos, un hecho que los dirigentes locales interpretan como una señal de madurez política y cohesión interna.
La nueva directiva queda integrada por Deligne Ascención como primer vicepresidente, Juan Garrigó Mejía como secretario general y Gloria Reyes como secretaria nacional de Organización. Estos nombres no son menores: Ascención, exministro de Obras Públicas, es una de las figuras con mayor arrastre territorial del partido; Garrigó Mejía ha sido un operador político de confianza en la estructura de base; y Reyes, exc coordinadora de los programas sociales del Gabinete, representa el rostro de la gestión social del Gobierno. La combinación de perfiles sugiere una dirección orientada a mantener el vínculo con las bases y a proyectar una imagen de renovación dentro de la continuidad.
Durante el acto, Ascención resaltó el alto nivel de participación en la validación de las estructuras territoriales y sectoriales, y subrayó que el proceso se desarrolló sin conflictos internos que expusieran al partido. Esa ausencia de disputas públicas contrasta con los procesos internos de otras organizaciones políticas dominicanas, y otorga al PRM una ventaja comparativa en términos de imagen y disciplina, especialmente de cara a los compromisos electorales que se avecinan, entre ellos las elecciones municipales, congresuales y presidenciales de 2028.
Previamente, Dionicio de los Santos, presidente de la Comisión Nacional de Elecciones Internas, entregó los certificados de elección a los dirigentes escogidos, un paso que formaliza la legitimidad del proceso. La ceremonia de juramentación, cargada de simbolismo, también honró la memoria de Orlando Jorge Mera, exministro de Medio Ambiente y dirigente histórico del partido, cuyo legado político sigue siendo una referencia ética para la militancia. Con esta juramentación, el PRM asume formalmente el control de su estructura para el próximo cuatrienio, en una etapa orientada a consolidar la cohesión interna de cara a los futuros procesos electorales.
Para el lector, esta renovación importa porque define quiénes conducirán la maquinaria política del partido oficialista en los próximos años, lo que influye directamente en la agenda legislativa, la selección de candidatos y el equilibrio de poder dentro del Gobierno. La ausencia de una contienda interna reñida sugiere que Abinader mantiene un control firme sobre la organización, pero también plantea interrogantes sobre la capacidad del partido para canalizar internamente el descontento o las ambiciones de otros sectores. Los próximos movimientos de la nueva directiva, especialmente en la reorganización territorial y en la definición de alianzas, serán indicadores a seguir para medir la salud democrática interna del PRM y su preparación para los retos electorales venideros.
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