La ofensiva de Trump contra el voto por correo llega al Supremo en plena recta electoral

La administración Trump ha vuelto a presentar un recurso ante el Tribunal Supremo para que se permitan restricciones al voto por correo, en un movimiento que coloca la legalidad de esta ofensiva directamente en manos de los jueces mientras numerosos estados ya han comenzado a enviar las papeletas para las próximas elecciones. El escrito, presentado por el Departamento de Justicia, constituye el segundo intento del Ejecutivo de obtener el respaldo del máximo tribunal para limitar el sufragio por correo, una práctica que ha sido objeto de un intenso debate político en los últimos meses.

Con los estados inmersos en la distribución de boletas, la urgencia del asunto se ha convertido en un factor central: cualquier decisión judicial podría alterar las reglas del juego con el proceso electoral ya en marcha. Según los documentos a los que ha tenido acceso Matutino, el Gobierno sostiene que existen riesgos de fraude y de errores administrativos asociados a la votación por correo, argumento que ha sido reiteradamente cuestionado por expertos electorales.

Sin embargo, los defensores de estas restricciones señalan la necesidad de garantizar la integridad de los comicios. La administración ha tratado de imponer requisitos más estrictos, como la exigencia de que las papeletas lleguen antes del día de los comicios, descartando el conteo de las que lleguen después aunque lleven matasellos anterior.

La decisión del Supremo de aceptar o no el caso adquiere una relevancia singular. Diversos tribunales de distrito y cortes de apelación ya han emitido fallos contradictorios sobre las normas de votación por correo en distintos estados, lo que ha generado un mosaico legal que podría ser determinante en un escenario electoral ajustado.

Los jueces conservadores del alto tribunal, que cuentan con una mayoría de 6 a 3, han mostrado en el pasado cierta receptividad a argumentos relacionados con la seguridad electoral. El contexto no podría ser más delicado.

Millones de votantes, muchos de ellos preocupados por la pandemia, han optado por el sufragio por correo como alternativa segura para ejercer su derecho. Grupos de derechos civiles y organizaciones defensoras del voto han alertado de que restringir esta modalidad podría tener un impacto desproporcionado en comunidades vulnerables.

Con los estados enviando ya las papeletas, la carrera contra el tiempo está servida, y la pregunta de fondo permanece: ¿prevalecerá la seguridad sanitaria y el acceso al voto, o triunfará la exigencia de endurecer los mecanismos electorales? El Supremo tendrá la última palabra, y su respuesta marcará el devenir inmediato de la contienda.

Publicado por HPD Soluciones Integrales.