El DOJ estrecha el cerco sobre Fauci y amplía la investigación a un círculo mayor de virólogos
**La ofensiva judicial, que trasciende la figura pública del exzar de pandemias, apunta a una red de científicos que participaron en la investigación del origen del virus. Mientras el Congreso protagoniza audiencias mediáticas, el Departamento de Justicia avanza en silencio con un expediente de mayor alcance.**
El escrutinio público sobre el doctor Anthony Fauci, exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, se ha intensificado en los últimos meses bajo el mando de los republicanos en la Cámara de Representantes.
Sin embargo, lo que ocurre tras bambalinas es un proceso judicial más profundo y silencioso que amenaza con envolver a un grupo más extenso de investigadores involucrados en los estudios sobre el SARS-CoV-2 y la financiación de la controvertida investigación de origen en el laboratorio de Wuhan. Fuentes conocedoras del expediente indican que el Departamento de Justicia (DOJ) no se limita a revisar la gestión pública de Fauci durante la emergencia sanitaria.
La pesquisa se extiende a la toma de decisiones científicas, las comunicaciones internas y los acuerdos de financiación que dieron sustento a proyectos de alto riesgo, incluido el programa de subvenciones del Instituto Nacional de Salud que respaldó a un equipo de virólogos en el instituto de virología de Wuhan. El interés del DOJ se centra en posibles irregularidades en la declaración de datos experimentales y el manejo de información sensible sobre patógenos potencialmente pandémicos.
El equipo liderado por Fauci no solo enfrenta preguntas sobre su papel en la recomendación de confinamientos y vacunas, sino sobre el conocimiento previo de experimentos con virus quiméricos que implicaban la mejora de la transmisión del murciélago al ser humano. Este movimiento estratégico del DOJ responde a una demanda creciente de transparencia por parte de legisladores y también de colectivos de víctimas que buscan responsabilidades claras.
A diferencia de las audiencias públicas, donde el enfrentamiento político suele opacar los hechos, el camino judicial permite acceder a correos electrónicos y documentos clasificados que podrían reconfigurar el relato oficial sobre la pandemia. Expertos legales consultados advierten que el caso podría extenderse por años y que las figuras implicadas, incluidos altos funcionarios de salud pública de la administración anterior, podrían enfrentar citaciones a testificar bajo juramento sin el blindaje político que otorgan los escaños del Capitolio.
Mientras la opinión pública se polariza, el silencio del DOJ es la señal más inequívoca de que la investigación está avanzando. Queda por ver si se centrará en un chivo expiatorio o si verdaderamente perseguirá una red de decisiones científicas que, según críticos, carecieron del rigor necesario en un momento de crisis global.
La historia de la pandemia aún no ha escrito su capítulo final, y este expediente judicial promete ser el más decisivo hasta ahora.