La Fiscalía apunta a una operación orquestada desde Marruecos en la entrada masiva a Ceuta
La Fiscalía ha solicitado a la Audiencia Nacional que investigue los episodios ocurridos el 30 y 31 de julio, cuando más de 72.000 personas accedieron de forma irregular a Ceuta. El Ministerio Público sostiene que los hechos no fueron una avalancha espontánea, sino una operación con "dirección estratégica" planificada desde Marruecos.
Por ello, reclama indagar posibles delitos de favorecimiento de inmigración ilegal, homicidio y organización criminal. El escrito de la Fiscalía introduce un giro relevante en la investigación: la competencia no recaería únicamente en las autoridades locales o autonómicas, sino en la Audiencia Nacional, al existir indicios de una trama organizada que trascendería las fronteras españolas.
Según el Ministerio Público, la magnitud del cruce —más de 72.000 personas en apenas 48 horas— evidencia una logística coordinada, con capacidad para movilizar a miles de personas a través de la frontera y sortear los controles policiales. La clave reside en determinar quién dio las órdenes y con qué propósito.
Además del delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, la Fiscalía plantea la posibilidad de que se hayan cometido homicidios durante la operación. Aunque no se ofrecen detalles sobre víctimas concretas, la mención apunta a que durante el asalto pudieron producirse fallecimientos que habrían sido ocultados o no debidamente esclarecidos.
La participación de una organización criminal como presunta autora de los hechos elevaría la causa a la Audiencia Nacional, que ya ha asumido en el pasado casos de inmigración ilegal vinculados a redes transfronterizas. El episodio no es un hecho aislado.
Ceuta y Melilla, las dos únicas fronteras terrestres de la Unión Europea en África, han sido escenario de tensiones recurrentes entre España y Marruecos. En mayo de 2021, miles de personas cruzaron la frontera en un contexto de crisis diplomática.
Ahora, con esta nueva petición de la Fiscalía, se abre una vía judicial que podría tensar aún más las relaciones bilaterales. La investigación deberá dilucidar si lo ocurrido fue un fenómeno migratorio descontrolado o una acción deliberada con graves consecuencias humanitarias y legales, como se teme desde el Ministerio Público.
La respuesta de ambos países marcará el próximo capítulo de una frontera que nunca deja de estar en el centro de la agenda europea y mediterránea.