La ONU corrige el mapa del mundo: África recupera su verdadera dimensión
ONU exige a EE.UU. levantar bloqueo a Cuba: 164 votos a favor y solo Washington en contra.
La Asamblea General de la ONU aprobó este miércoles una resolución que insta a poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, con un respaldo abrumador de 164 votos a favor y una única oposición, la de Washington. La iniciativa, presentada por el gobierno de Togo en nombre del Movimiento de Países No Alineados, reitera el llamado internacional para levantar las sanciones que han afectado a la isla durante más de seis décadas.
El resultado de la votación, celebrada en el pleno de la Asamblea General, vuelve a dejar en evidencia el aislamiento diplomático de la postura estadounidense en el organismo multilateral. Por trigésima ocasión consecutiva desde 1992, la comunidad internacional expresó su rechazo mayoritario a las medidas unilaterales que, según diversos informes de organismos especializados, impactan directamente en la población cubana, limitando su acceso a alimentos, medicinas y bienes básicos.

La resolución, aunque no es vinculante desde el punto de vista jurídico, posee un peso político significativo. Su amplia aprobación —que contrasta con el voto solitario de Washington— evidencia el consenso global en contra del embargo, una posición que Estados Unidos ha mantenido sin cambios sustanciales durante los últimos años, incluso en contextos de crisis humanitaria o de cooperación internacional.
Para el lector dominicano y caribeño, esta votación tiene implicaciones concretas. Cuba es un socio comercial y cultural cercano en la región, y el bloqueo ha afectado históricamente la dinámica económica del Caribe, incluyendo el comercio interinsular y los proyectos de cooperación energética y de salud. La persistencia de estas sanciones también condiciona las relaciones diplomáticas en foros regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), donde el tema del bloqueo ha sido una bandera recurrente.
Conviene observar dos elementos en los próximos meses. Primero, la respuesta de la administración estadounidense, que históricamente ha argumentado que el embargo es una herramienta de presión política y no una medida económica contra la población, pese a las evidencias presentadas por la ONU y organizaciones de derechos humanos. Segundo, el impacto de esta resolución en el debate interno de Washington, donde sectores de la diáspora cubana y legisladores de ambos partidos han mostrado posiciones divergentes sobre la conveniencia de mantener las sanciones.
La votación de este miércoles no modificará de inmediato la realidad sobre el terreno, pero sí refuerza el marco de presión diplomática que acompaña cada año a la discusión del embargo. Mientras tanto, la comunidad internacional, con un respaldo casi unánime, deja claro que la vía del aislamiento unilateral no cuenta con legitimidad en el sistema multilateral, y que el costo humano de estas medidas sigue siendo el principal argumento para exigir su levantamiento.
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