Kyrgios es suspendido con dureza tras dar positivo por cocaína
Kyrgios acepta sanción definitiva por dopaje y cierra el caso.
El tenista australiano Nick Kyrgios, de 31 años, aceptó este viernes la sanción definitiva impuesta por la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) tras dar positivo por cocaína en un control antidopaje realizado durante el torneo ATP de Mallorca, a finales de junio de 2026. La decisión pone fin a un proceso que se extendió por varios meses y que mantuvo al jugador en el ojo del huracán mediático, cerrando uno de los capítulos más controversiales de su carrera.
Según fuentes cercanas al caso, Kyrgios optó por no apelar el fallo, asumiendo la responsabilidad de sus actos y evitando así una prolongación del litigio que habría retrasado aún más su regreso a las canchas. Esta postura contrasta con la defensa inicial del jugador, quien había negado cualquier consumo intencional y alegado posibles contaminaciones. Sin embargo, la evidencia presentada por su equipo legal no fue suficiente para revertir la decisión de la ITIA, organismo que rige la integridad del deporte a nivel mundial.
El positivo se registró en el torneo mallorquín, donde el australiano cayó en primera ronda. La sustancia, prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), fue detectada en una muestra de orina que posteriormente fue confirmada por el laboratorio acreditado. La cocaína está clasificada como una sustancia estimulante de uso prohibido en competición, y su presencia en el organismo de un atleta conlleva sanciones que pueden oscilar entre varios meses y años de suspensión, dependiendo de las circunstancias del caso y del grado de culpabilidad determinado.
La sanción, cuya duración no fue especificada en el comunicado oficial, podría dejar al exnúmero 13 del ranking fuera de los principales circuitos durante un periodo considerable. Para un jugador que ya ha batallado con lesiones y ausencias prolongadas en los últimos años, este nuevo revés representa un golpe casi definitivo a sus aspiraciones de recuperar el nivel que lo llevó a disputar la final de Wimbledon en 2022 y a conquistar títulos de ATP en varias superficies.
Kyrgios, conocido tanto por su talento como por su carácter polémico, ha sido históricamente una figura divisiva en el circuito. Sus enfrentamientos con árbitros, rivales y hasta con la prensa especializada han marcado una trayectoria tan brillante como errática. Este caso de dopaje añade ahora una mancha indeleble a un legado que ya era objeto de debate entre los aficionados, quienes se preguntan si el australiano volverá a competir al más alto nivel o si esta suspensión precipitará su retiro definitivo.
Para el tenis profesional, el caso Kyrgios reaviva la discusión sobre la eficacia de los controles antidopaje fuera de los torneos de Grand Slam y sobre la necesidad de acompañar a los jugadores con programas de prevención y educación. Mientras tanto, el futuro deportivo del australiano queda en vilo, y el circuito pierde a una de sus personalidades más magnéticas, aunque también más impredecibles. La pregunta que queda en el aire es si este será el punto final de una carrera marcada por el "qué hubiera pasado si…" o si Kyrgios encontrará la manera de reinventarse una vez más.
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