Trump celebra la partida de Harry y Meghan de Estados Unidos
Trump arremete contra Harry y Meghan: “Faltaron el respeto a la familia real”. El regreso de los Sussex a Reino Unido enciende la polémica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó este miércoles su satisfacción por la salida del príncipe Harry y Meghan Markle del territorio estadounidense, al tiempo que criticó duramente el trato que, según dijo, la pareja dispensó a la familia real británica.
“Creo que trataron a la familia real con gran falta de respeto. No me gustó cómo actuó ella”, declaró el mandatario, quien aseguró no ser un admirador de la pareja. Las declaraciones de Trump se producen en un momento de alta sensibilidad para la monarquía británica, que atraviesa un periodo de reconfiguración interna marcado por los problemas de salud del rey Carlos III y la transición generacional hacia el príncipe Guillermo.
Los duques de Sussex regresaron a Reino Unido a finales de agosto, tras residir aproximadamente seis años en California, junto a sus hijos Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5. El retorno se produce seis años después del denominado “Megxit”, una salida que estuvo marcada por duras acusaciones contra la institución monárquica, incluidas las revelaciones sobre tensiones raciales y falta de apoyo institucional que la pareja ventiló en entrevistas y documentales de alto impacto mediático.
En declaraciones posteriores, Trump fue aún más lejos: “Yo no lo habría recibido de nuevo. Si yo fuera la familia real, no los habría aceptado de nuevo”. Estas palabras del expresidente, conocidas por su afinidad con sectores conservadores británicos y su cercanía pública con la figura de la reina Isabel II, reflejan una postura que podría tener eco en la opinión pública estadounidense, donde la pareja mantiene una base de seguidores importante, aunque también críticos que cuestionan su estilo de vida y sus contradicciones entre el discurso de privacidad y la exposición mediática constante.
Pese a las tensiones, fuentes cercanas indican que Harry ha logrado recomponer su relación con su padre, el rey Carlos III, quien enfrenta un diagnóstico de cáncer, durante las recientes visitas del príncipe a Reino Unido. Este acercamiento, limitado a encuentros privados y sin agenda oficial, sugiere un intento de reparar la fractura familiar en un momento delicado para la salud del monarca. No obstante, el distanciamiento persiste con su hermano, el príncipe Guillermo, heredero al trono, y su esposa, la princesa Catalina, con quienes los roces públicos y privados han sido constantes desde la salida de los Sussex de la vida institucional.
La pareja ya no forma parte activa de la familia real y no se prevé que asuma funciones oficiales en el futuro. Su regreso a Reino Unido, más que un retorno simbólico a la institución, parece un movimiento personal y familiar, vinculado a la salud del rey y a la necesidad de definir un nuevo equilibrio en sus vidas tras años de residencia en Norteamérica. Para los lectores, la clave está en observar si este acercamiento con Carlos III se traduce en una reconciliación duradera o si, por el contrario, se trata de un gesto puntual en un contexto de emergencia familiar. Además, conviene seguir de cerca cómo evoluciona la relación con Guillermo, pues de ella dependerá en gran medida el futuro papel de Harry dentro de la estructura monárquica, aunque sea en un rol meramente testimonial.
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