INAPA anuncia acueducto de 400 millones para Punta Cana: ¿fin a la crisis del agua?
El Gobierno dominicano impulsa un megaproyecto de US$400 millones para garantizar agua potable y saneamiento en Punta Cana. Un plan histórico que transformará…
El Gobierno dominicano avanza en la construcción del acueducto de Punta Cana, un proyecto integral que forma parte de un plan de saneamiento y agua potable valorado en 400 millones de dólares para la zona turística de Verón-Punta Cana, en La Altagracia. Wellington Arnaud, director del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), informó que la iniciativa no se limitará al alcantarillado sanitario, sino que incluirá un acueducto múltiple, y que el proyecto ya fue aprobado por el Congreso Nacional, encontrándose en la etapa de precalificación de las empresas interesadas en ejecutarlo.
La magnitud de esta inversión responde a una necesidad histórica en una de las zonas de mayor dinamismo turístico del Caribe. Punta Cana recibe anualmente a millones de visitantes y alberga un parque hotelero de gran escala, pero su infraestructura hídrica ha quedado rezagada frente al crecimiento urbano y comercial. La escasez de agua potable y la falta de un sistema de alcantarillado adecuado no solo afectan a los residentes permanentes, sino que también comprometen la sostenibilidad de la industria turística, uno de los principales motores de la economía dominicana.
El anuncio surgió tras el planteamiento de Aníbal de Castro, presidente fundador de Diario Libre, quien durante LA Agenda Semanal instó a priorizar el acueducto entre las obras pendientes del Gobierno. Arnaud precisó que, aunque los proyectos de saneamiento en zonas costeras incluyen componentes de agua potable con inversiones que varían entre 7 y 15 millones de dólares, el caso de Verón-Punta Cana es excepcional por su alcance completo. Esta diferencia refleja la complejidad técnica y logística de llevar agua potable a un territorio que ha crecido de manera acelerada y desordenada en las últimas décadas.
La aprobación congresual y la fase de precalificación son pasos concretos, pero el éxito del proyecto dependerá de la transparencia en la licitación y de la capacidad de las empresas seleccionadas para cumplir con los plazos. Para los residentes de Verón-Punta Cana, la obra representa una respuesta a décadas de déficit en servicios básicos; para los empresarios hoteleros, una garantía de operación continua; y para el Estado, una oportunidad de demostrar que los grandes anuncios de infraestructura se traducen en resultados visibles.
En paralelo, el director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd), Felipe “Fellito” Suberví, abordó las pérdidas de agua en el Gran Santo Domingo, donde se estima que el 70 % del suministro se pierde por el estado de las tuberías. Suberví coincidió en la urgencia de mejorar la macro y micro medición, así como corregir averías, pero subrayó la necesidad de ampliar la capacidad de almacenamiento ante los períodos de sequía que enfrenta el país. Esta problemática, aunque distinta en escala a la de Punta Cana, evidencia un desafío sistémico: la infraestructura hídrica dominicana requiere inversiones sostenidas y una gestión eficiente para garantizar el acceso equitativo al agua.
Ambos anuncios, presentados en el mismo foro, dibujan un panorama mixto: mientras se planifican obras de gran envergadura para el este turístico, la capital enfrenta pérdidas crónicas que exigen soluciones urgentes. La clave estará en que los proyectos no queden en promesas y que la ciudadanía pueda verificar avances tangibles en la calidad del servicio. La gestión del agua, recurso cada vez más escaso y estratégico, será un termómetro de la eficacia gubernamental en los próximos años.
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