Faride Raful encabeza juramentación de nuevos ciudadanos dominicanos
182 personas de 30 países juran lealtad a RD en ceremonia liderada por Faride Raful. Nueva ciudadanía: derechos y deberes.
Un total de 182 personas provenientes de más de 30 países fueron juramentadas este martes como nuevos ciudadanos dominicanos, en una ceremonia encabezada por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, quien subrayó que la concesión de la nacionalidad constituye una decisión de Estado que implica tanto derechos como deberes para quienes la reciben.
El acto, celebrado en un ambiente de marcado simbolismo institucional, reunió a solicitantes de diversas nacionalidades que completaron satisfactoriamente el proceso de naturalización. Durante su intervención, Raful enfatizó que este procedimiento ha sido objeto de una modernización sustancial, que ahora incluye expedientes digitalizados, entrevistas personales y exámenes de ciudadanía, con el objetivo de garantizar que cada caso sea evaluado con el rigor que amerita una decisión de esta naturaleza.
“Otorgar la nacionalidad dominicana es una decisión seria, y se hace con criterio, con seriedad y con dignidad. Ustedes eligieron a la República Dominicana y la República Dominicana los eligió a ustedes”, expresó la funcionaria, quien explicó que estos cambios buscan asegurar el cumplimiento estricto de los procedimientos establecidos por la ley. La declaración de Raful adquiere relevancia en un contexto donde la política migratoria y los criterios de naturalización han sido objeto de debate público, tanto por organismos internacionales como por sectores locales que demandan mayor transparencia en la gestión de estos procesos.
Por su parte, la directora de Naturalización, Diana Díaz, puso el acento en la dimensión humana del trabajo que realiza su equipo, al señalar que “nosotros, oficiales públicos, no trabajamos con expedientes. Trabajamos con la vida de la gente”. Esta declaración busca humanizar un trámite que, por su naturaleza administrativa, suele percibirse como frío y distante, pero que en realidad tiene un impacto directo en el proyecto de vida de cada solicitante y de sus familias.
En representación de los nuevos ciudadanos, el académico y empresario Arturo de las Heras ofreció un discurso de agradecimiento en el que destacó la acogida recibida desde su llegada al país: “Aquí he encontrado buena gente, amigos y oportunidades para contribuir. Hoy ese vínculo se convierte también en ciudadanía. República Dominicana es mi patria”. Sus palabras reflejan la experiencia de muchos extranjeros que, tras años de residencia y aportes a la sociedad, deciden formalizar su vínculo con el país.
La naturalización no solo confiere derechos políticos y civiles, como el derecho al voto y la obtención del pasaporte dominicano, sino que también impone obligaciones, entre ellas el cumplimiento de las leyes y la participación activa en la vida cívica. Para los analistas, este tipo de ceremonias constituye un termómetro de la política migratoria dominicana, que en los últimos años ha buscado equilibrar la apertura a la integración con el control de los flujos migratorios y la seguridad jurídica del estatus de ciudadanía.
Con esta juramentación, los nuevos dominicanos asumen formalmente un estatus que, según las autoridades, no se otorga de manera automática, sino como resultado de un proceso de evaluación que busca conocer a los solicitantes y fortalecer su integración efectiva en la sociedad. La ceremonia de este martes se suma a otras realizadas en lo que va de año, en un esfuerzo por consolidar un sistema de naturalización que combine eficiencia administrativa con sensibilidad humana.
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