La sequía en Panamá impone nuevas restricciones al tráfico de buques en su canal
Canal de Panamá reduce a 32 cruces diarios por sequía de El Niño; nueva medida afectará el comercio mundial desde septiembre.
El Canal de Panamá anunció este jueves una nueva restricción al tránsito de buques, que pasará de un promedio de 36 a 32 cruces diarios, en respuesta a la severa sequía provocada por el fenómeno El Niño, cuyos efectos podrían extenderse hasta 2027. La medida, que entrará en vigor de forma escalonada a partir de septiembre, evidencia la presión que el cambio climático ejerce sobre una de las rutas comerciales más estratégicas del planeta.
La administración de la vía interoceánica, que conecta el Atlántico con el Pacífico y moviliza entre el 3% y el 5% del comercio mundial, detalló que a partir del 3 de septiembre los cupos diarios en las esclusas Neopanamax se reducirán a nueve, mientras que en las Panamax serán 25, sumando 34 tránsitos diarios. Posteriormente, desde el 15 de septiembre de 2026, la cifra bajará a 23 en las esclusas Panamax, totalizando 32 cruces diarios. Este ajuste progresivo busca dar certidumbre a las navieras, aunque implica una merma significativa en la capacidad operativa de la ruta.
La medida se suma a la reducción del calado ya vigente, aunque el Canal notificó el aplazamiento de algunas fechas: la entrada en vigor del calado de 48 pies, prevista para el 26 de agosto, se movió al 2 de septiembre, y la de 47.5 pies, del 3 de septiembre, quedó para el 1 de octubre. La gestión del calado está vinculada al nivel del lago Gatún, que en condiciones óptimas permite un encaje máximo de 50 pies. Este lago artificial es la principal reserva de agua dulce del canal y su nivel determina cuánta carga puede transportar cada buque, por lo que su descenso afecta directamente la rentabilidad de los viajes.
Ante el incremento de la demanda por la crisis en Oriente Medio, que ha disparado los precios de las subastas por encima del millón de dólares, el Canal ajustará temporalmente la oferta de cupos de subasta para promover una asignación más equitativa. Este fenómeno refleja cómo las tensiones geopolíticas en el Mar Rojo y el Golfo Pérsico han redirigido rutas hacia el istmo americano, elevando la competencia por los espacios disponibles y encareciendo el tránsito para las empresas que no tienen contratos de largo plazo.
La administración advirtió que la reducción podría aumentar los tiempos de espera para embarcaciones sin reserva confirmada, por lo que recomendó usar los sistemas de reserva disponibles. Para los importadores y exportadores de la región, esto se traduce en posibles retrasos en la cadena de suministro y mayores costos logísticos, que eventualmente podrían reflejarse en los precios de los productos que dependen de esta vía. Los analistas sugieren que esta situación podría prolongarse si el patrón climático persiste, por lo que las empresas deberían anticipar escenarios de menor capacidad en los próximos meses.
La crisis hídrica en Panamá no es un caso aislado: otros pasos marítimos estratégicos, como el Mar Rojo o el estrecho de Malaca, también enfrentan desafíos operativos por factores climáticos o geopolíticos. Sin embargo, la particularidad del canal centroamericano radica en que su funcionamiento depende casi por completo del agua dulce de sus lagos, lo que lo hace especialmente vulnerable a los períodos de sequía prolongada. La comunidad internacional observa con atención si estas restricciones se convertirán en una nueva normalidad o si las inversiones en infraestructura hídrica lograrán mitigar el impacto a mediano plazo.
Fuente original: consultar publicación original.