Gobierno en la mira: periodista Brito reclama acción inmediata ante la crisis del agua entre Fantino y Jima…
Conflicto por agua entre Fantino y Jima Abajo amenaza con escalar. Periodista urge al Gobierno e INAPA a intervenir ya.
El periodista Luis Brito urgió al Gobierno dominicano a intervenir de inmediato en el conflicto por el suministro de agua potable entre los municipios de Fantino, en Sánchez Ramírez, y Jima Abajo, en La Vega, advirtiendo que la disputa podría escalar a una tragedia si no se resuelve a tiempo. Durante su participación en el programa "Tiempo de Noticias", transmitido por El Nuevo Diario TV, Brito señaló que la situación se ha prolongado por varios meses y que las autoridades competentes, como el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), deben actuar sin demora.
El llamado del comunicador pone sobre la mesa un problema estructural que afecta a decenas de comunidades en la región nordeste del país: la gestión del agua en zonas donde la infraestructura hidráulica es compartida por varias demarcaciones. En este caso, el acueducto conectado a la presa de Rincón se ha convertido en el centro de una disputa que enfrenta a dos municipios vecinos, pero que impacta directamente en la calidad de vida de miles de residentes que dependen de ese suministro para sus necesidades básicas.
"El Gobierno tiene que tomar la decisión de intervenir en ese conflicto para que no pase una desgracia, porque ahí en cualquier momento puede suceder una tragedia entre los dos pueblos", expresó Brito, quien denunció que el alcalde de Jima Abajo ha instalado válvulas en el acueducto, controlando el flujo de agua hacia Fantino según su propio criterio. Esta acción, de confirmarse, evidenciaría una gestión unilateral de un recurso que debería administrarse bajo criterios técnicos y con la mediación de las autoridades correspondientes.
La falta de una respuesta oportuna por parte del INAPA y otras entidades vinculadas al sector agua ha generado un clima de tensión creciente. Brito recordó que los residentes de Fantino pasan largos períodos sin recibir el servicio, una situación que calificó como "una calamidad". En un país donde el acceso al agua potable sigue siendo un desafío para muchas comunidades, este tipo de conflictos no solo afecta la salud y la higiene de la población, sino que también puede derivar en enfrentamientos sociales con consecuencias impredecibles.
El caso de Fantino y Jima Abajo ilustra una realidad recurrente en la gestión hídrica dominicana: la ausencia de mecanismos claros de coordinación entre municipios que comparten fuentes de abastecimiento. Mientras las autoridades no establezcan protocolos de distribución equitativa y no refuercen la supervisión sobre la infraestructura existente, conflictos similares podrían repetirse en otras regiones del país. La intervención del Gobierno no debería limitarse a una solución temporal, sino que debería sentar un precedente en la forma en que se administran los recursos compartidos.
La advertencia de Brito no es menor: el agua es un derecho fundamental y su uso como herramienta de presión entre comunidades vecinas representa un riesgo que las autoridades no pueden ignorar. La resolución de este conflicto será una prueba de la capacidad del Estado para garantizar el acceso equitativo al recurso y para prevenir que disputas locales se conviertan en crisis humanitarias. La pelota está en el tejado del INAPA y del Gobierno central, que deberán demostrar con acciones concretas que la gestión del agua es una prioridad nacional y no un asunto que se resuelve con promesas.
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