Científicos revelan que un “gusano cíclope” de hace 600 millones de años moldéo el origen de nuestros ojos
Un ancestro cíclope: la ciencia revela que nuestros ojos provienen de un solo ojo primitivo.
Un nuevo estudio científico ha sacudido los cimientos de la biología evolutiva al revelar que los ojos de los vertebrados modernos, incluidos los humanos, no surgieron de dos estructuras independientes, sino que son el resultado de la división de un único ojo central ancestral que existió hace unos 600 millones de años en una criatura similar a un cíclope.
La investigación, publicada en la revista Current Biology y liderada por científicos de la Universidad de Lund, propone que la retina de los vertebrados actuales no evolucionó desde cero. En lugar de ello, se habría originado a partir de la reutilización de un sistema visual centralizado presente en nuestro ancestro común del período Precámbrico. Este hallazgo, descrito como un "origen impactante" por los autores, sugiere que las bases genéticas, celulares y ópticas de nuestra visión se forjaron inicialmente en una única estructura fotorreceptora.
Según los investigadores, la evolución actuó como un "ingeniero pragmático": a medida que los primeros vertebrados necesitaban un campo visual más amplio y visión estereoscópica para cazar, el ojo central original se dividió y migró hacia los laterales del cráneo. Los restos de ese ojo ancestral aún persisten en nuestro organismo, concretamente en la glándula pineal, que en algunos reptiles y anfibios modernos sigue funcionando como un "tercer ojo" sensible a la luz para regular los ciclos circadianos.
Este descubrimiento complementa los trabajos previos del biólogo Dan-E. Nilsson, quien ya había demostrado matemáticamente que la evolución del ojo no requiere saltos milagrosos. El nuevo estudio añade la pieza que faltaba: la naturaleza no inventa estructuras nuevas si puede reciclar las viejas, un principio que explica cómo un simple parche de células sensibles a la luz se transformó en la cámara de alta resolución que hoy nos permite leer, cazar o apreciar el color.
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