Cubanos huyen del calor en azoteas por apagones que no cesan
Cuba duerme en las azoteas: la crisis energética convierte hogares en hornos y espacios públicos en dormitorios colectivos.
La crisis energética que azota a Cuba ha convertido las azoteas, portales y espacios públicos en improvisados dormitorios colectivos, donde miles de personas buscan una brisa que les permita conciliar el sueño en medio de apagones que se prolongan por horas y temperaturas que convierten los hogares en hornos.
En La Habana, Alexis Miján, de 59 años, espera cada tarde junto a su hijo ciego a que el sol se oculte tras los edificios de Centro Habana para subir a la azotea de su inmueble, donde desde inicios de año, cuando los cortes eléctricos se agravaron, decidió dormir a la intemperie.
"Casi todo el edificio vino para acá", relata mientras extiende una sábana sobre un depósito de agua vacío.
La azotea se ha transformado en un dormitorio colectivo donde cada familia ocupa un espacio propio, con una distribución informal pero respetada por todos.
La situación en la isla, que alberga a 9,4 millones de habitantes, es considerada la más crítica en décadas.
El endurecimiento de las sanciones estadounidenses y la escasez de combustible han agravado una crisis que provoca cortes eléctricos y golpea el suministro de agua, el transporte y otros servicios básicos.
Frente al mar, el malecón habanero ha dejado de ser un paseo para turistas o enamorados: decenas de personas se acomodan sobre el cemento caliente, mientras sábanas, mochilas y cuerpos tendidos transforman el emblemático paseo en un dormitorio improvisado al aire libre.
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