Líbano bajo fuego: denuncian graves violaciones al derecho internacional en el sur

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Líbano acusa a Israel de destrucción sistemática: “grave violación” del derecho internacional.

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El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó este miércoles la destrucción "sistemática" que Israel ejecuta en el sur del país, calificándola como una "grave violación" del derecho internacional y del derecho internacional humanitario, y rechazó la justificación israelí de que las aldeas son "instalaciones militares".

En un comunicado oficial, Salam afirmó que "los ataques, incursiones, demoliciones y la destrucción sistemática de viviendas, infraestructura, edificios gubernamentales y lugares de culto" por parte de Israel no pueden sostenerse "ante ninguna lógica". Agregó que dicha excusa no puede utilizarse para "destruir aldeas, desplazar a sus habitantes e impedirles regresar". Las declaraciones surgen tras la visita del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, al sur de Líbano, donde prometió mantener tropas en la llamada "zona de seguridad" y afirmó que su ejército está "destruyendo la infraestructura subterránea" y "todas las casas".

La acusación de Salam eleva la tensión diplomática en un momento en que el frágil alto el fuego negociado bajo mediación estadounidense enfrenta constantes desafíos sobre el terreno. Para los analistas, la referencia explícita al derecho internacional humanitario no es casual: apunta a posibles crímenes de guerra que podrían ser evaluados en tribunales internacionales, un escenario que agravaría el aislamiento diplomático de Israel en la región.

El conflicto se intensificó en marzo cuando Hezbolá atacó a Israel, provocando una respuesta con bombardeos y una invasión terrestre que, según las autoridades libanesas, ha dejado más de 4,300 muertos. Esta cifra, aunque no verificada de forma independiente, refleja la magnitud de una crisis humanitaria que ha forzado el desplazamiento de decenas de miles de civiles y ha destruido infraestructura esencial como hospitales, escuelas y redes eléctricas en el sur del país.

Un acuerdo marco alcanzado a fines de junio bajo auspicios de Washington contempla el desarme del grupo respaldado por Irán, la retirada gradual de las fuerzas israelíes y el despliegue del ejército libanés en la región. Sin embargo, un funcionario del Departamento de Estado de EE. UU. advirtió que "una presencia militar permanente en el sur del Líbano no es coherente con los compromisos asumidos en el acuerdo marco", mientras la violencia persiste con ataques intermitentes y demoliciones continuas reportadas por la agencia estatal NNA.

La persistencia de las demoliciones y la promesa israelí de mantener tropas en la zona de seguridad contradicen el espíritu del acuerdo de junio, que buscaba una desescalada progresiva. Para los observadores, la clave estará en si Washington presionará a Israel para cumplir el calendario de retirada o si permitirá que la presencia militar se prolongue, lo que podría dinamitar el pacto y reavivar una guerra que ya ha cobrado miles de vidas.

Mientras tanto, la población civil del sur del Líbano sigue atrapada entre los bombardeos, los desplazamientos forzados y la incertidumbre sobre cuándo podrá regresar a sus hogares. La comunidad internacional observa con preocupación cómo las promesas de reconstrucción y estabilidad chocan con una realidad sobre el terreno que parece alejarse cada vez más de la paz.

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