La doble pesadilla del piloto: atropellado dos veces por el coche de seguridad en una misma carrera

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El único piloto de F1 atropellado dos veces por el coche de seguridad: la insólita historia de Taki Inoue en el Gran Premio de Hungría.

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El 13 de agosto de 1995, durante el Gran Premio de Hungría, el piloto japonés Taki Inoue escribió una de las páginas más surrealistas de la Fórmula 1: se convirtió en el único corredor en la historia de la categoría en ser atropellado dos veces por el coche de seguridad.

Inoue, que competía para el equipo Footwork, había sufrido un accidente en la curva 3 del Hungaroring. Mientras esperaba fuera de su monoplaza a que la grúa lo retirara, el coche de seguridad, conducido por el experimentado Oliver Gavin, lo embistió por la espalda. El impacto lo lanzó por los aires, aunque afortunadamente solo sufrió heridas leves en una pierna.

El episodio resulta aún más llamativo porque no fue un caso aislado. Meses antes, en el Gran Premio de Mónaco, el mismo Inoue ya había sido arrollado por el safety car mientras cruzaba la pista para dirigirse a su box. Esa doble coincidencia convierte al japonés en un caso único en la historia de la máxima categoría del automovilismo mundial.

Lo que hace particularmente notable esta historia es el contexto de la época. A mediados de los años 90, los protocolos de seguridad en pista eran mucho más laxos que los actuales. Hoy, la presencia de comisarios, el uso de banderas y la gestión del coche de seguridad están estrictamente regulados para evitar cualquier contacto con los pilotos fuera de sus monoplazas. El caso de Inoue sirvió, de manera involuntaria, para evidenciar los riesgos que entonces asumían los competidores en situaciones de bandera amarilla.

El piloto nipón, que solo disputó 18 grandes premios en su carrera, pasó a la historia no por sus resultados, sino por esta doble y desafortunada coincidencia que lo convirtió en una leyenda involuntaria del paddock. Su nombre, más que por victorias o podios, se recuerda por una anécdota que mezcla el absurdo con el peligro real de la competición.

Para los lectores, la historia de Inoue es también una ventana a una época distinta de la Fórmula 1, donde la línea entre el espectáculo y el riesgo era mucho más delgada. Y una invitación a observar cómo, incluso en los momentos más extraños, el deporte motor encuentra formas de dejar huella, aunque sea por razones que nadie habría imaginado.

Fuente original: consultar publicación original.

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