Fallece Hiroshi Okuda, el expresidente que llevó a Toyota a la cima global
Fallece Hiroshi Okuda, el presidente que llevó a Toyota a la cima global. Su legado de innovación y expansión marcó una era en la automotriz.
Hiroshi Okuda, el expresidente de Toyota que transformó al fabricante japonés en una potencia global entre 1995 y 2006, falleció a los 93 años, según confirmó este miércoles la compañía. Su gestión no solo modernizó la producción, sino que redefinió la estrategia internacional de la automotriz, sentando las bases del liderazgo mundial que la empresa ostenta hoy.
El fabricante nipón informó del deceso sin precisar la fecha ni las causas. Okuda, nacido en 1932 en la prefectura de Mie, se unió a Toyota en 1955 tras graduarse en Administración de Empresas en la Universidad Hitotsubashi de Tokio. Su nombramiento como presidente en 1995 fue inusual, ya que la compañía había sido dirigida tradicionalmente por miembros de la familia fundadora Toyoda. Este quiebre marcó el inicio de una era de profesionalización en la cúpula directiva, en un momento en que la industria automotriz japonesa enfrentaba presiones por la apreciación del yen y la competencia de los fabricantes estadounidenses.
Durante su mandato, Toyota lanzó el Prius, el primer vehículo híbrido de producción masiva del mundo, un hito que posicionó a la empresa como pionera en tecnología de electrificación. También llevó la marca de lujo Lexus al mercado japonés, compitiendo directamente con berlinas como las de Mercedes-Benz. Bajo su liderazgo, la empresa casi duplicó su producción mediante la apertura de plantas en Estados Unidos y Europa, manteniendo el modelo japonés de empleo vitalicio. Esta expansión no solo aumentó la capacidad instalada, sino que también permitió a Toyota sortear barreras arancelarias y fortalecer su presencia en mercados clave.
Okuda también fue reconocido por evitar fricciones comerciales entre Japón y Estados Unidos en el sector automotriz, en un contexto de tensiones bilaterales por los déficits comerciales. Su habilidad para negociar con actores políticos y empresariales de ambos países fue crucial para que Toyota expandiera sus operaciones en territorio estadounidense sin desatar represalias proteccionistas. No obstante, sus críticos lo acusaron de usar su posición en la patronal Keidanren para beneficiar a Toyota, una controversia que refleja las complejas relaciones entre el poder corporativo y la política económica en Japón.
Su gestión sentó las bases para que la compañía alcanzara el liderazgo mundial en ventas en 2009, superando a General Motors. En 2025, Toyota vendió más de 11,32 millones de vehículos, un récord que la consolidó como líder del sector por sexto año consecutivo. Este desempeño reciente no puede entenderse sin las decisiones estratégicas de Okuda, quien apostó por la diversificación geográfica y la innovación tecnológica en un momento de incertidumbre global.
La muerte de Okuda cierra un capítulo en la historia de Toyota, pero su legado perdura en la estructura corporativa y la visión de expansión que aún guían a la compañía. Para los analistas, su figura representa el puente entre el Japón industrial de posguerra y el gigante globalizado del siglo XXI. Su capacidad para equilibrar tradición y modernidad, así como su audacia para romper convenciones internas, son lecciones que trascienden el sector automotriz.
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