El AVE pierde pasajeros tras el accidente de Adamuz: los viajeros buscan alternativas ante la desconfianza en…
La alta velocidad Madrid-Zaragoza sigue en crisis: 7 meses del accidente y el viaje tarda el doble. La lentitud y las restricciones ahuyentan a los pasajeros…
Siete meses después del accidente ferroviario de Adamuz, la alta velocidad española sigue sin recuperar la normalidad: el corredor Madrid-Zaragoza mantiene 19 tramos con limitaciones de velocidad, y los viajeros que antes completaban el trayecto en 80 minutos ahora enfrentan tiempos de hasta dos horas, lo que ha provocado una caída del 15,5% en el número de pasajeros durante el primer semestre del año.
Las restricciones impuestas por Adif tras el siniestro de enero, que dejó 46 víctimas mortales, han reducido la velocidad máxima en la mayoría del trazado a 230 km/h, muy lejos de los 300 km/h previos. En algunos puntos críticos, como entre Brihuega y Alcolea del Pinar en Guadalajara, el límite se desploma hasta los 80 km/h, convirtiendo un viaje que era sinónimo de rapidez en una odisea comparable a la carretera.
La pérdida de la ventaja competitiva del tren frente al coche está teniendo consecuencias directas en la demanda. Los datos del INE confirman descensos interanuales todos los meses desde enero, con picos del 32% en febrero. Salvador Galve, presidente de la Comisión del Ferrocarril del Consejo de Colegios de Ingenieros Industriales, advierte que "hemos llegado a un punto en el que no podemos hablar del tren como un medio fiable para llegar a tiempo", y reclama una auditoría integral del sistema ferroviario similar a la de 2014.
Mientras tanto, las operadoras intentan paliar la fuga de viajeros con rebajas de precios y programas como Verano Joven, aunque la incertidumbre persiste. Adif asegura que levantará las restricciones progresivamente conforme concluyan las inspecciones, pero sin un calendario definido. El Gobierno de Aragón presiona al Ministerio de Transportes para acelerar las reparaciones, consciente de que cada mes de retraso adicional erosiona la confianza en un servicio que fue emblema de modernidad y eficiencia.
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