El seleccionador español Miguel Méndez: “Tocar y bailar rock and roll es nuestra identidad
La Roja de Miguel Méndez llega a Berlín con una declaración de intenciones: “tocar y bailar rock and roll” ante Alemania, Mali y Japón. ¿Podrá España imponer…
El seleccionador español de baloncesto femenino, Miguel Méndez, aseguró este martes que su equipo afronta el Mundial de Berlín con la ambición de "tocar y bailar rock and roll" ante rivales de primer nivel como Alemania, Mali y Japón, integrantes del Grupo A junto a la Roja. La declaración del técnico gallego resume la filosofía de un conjunto que no renuncia a su estilo ofensivo y valiente, incluso en un escenario tan exigente como una cita mundialista.
En declaraciones a los medios, Méndez reconoció la dificultad de un grupo que incluye a la anfitriona alemana, una de las potencias emergentes del baloncesto femenino europeo, así como a las selecciones de Mali y Japón, ambas con estilos de juego muy diferentes y peligrosos. La selección germana, que jugará con el apoyo de su público, ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos ciclos, mientras que las africanas aportan un físico imponente y las asiáticas un ritmo vertiginoso basado en la velocidad y el tiro exterior.
"Sabemos que será un reto enorme, pero este equipo tiene carácter y quiere competir al máximo nivel", subrayó el técnico, quien asume su segunda gran cita al frente de la selección absoluta tras haber logrado la clasificación con paso firme. El preparador español destacó que la preparación del equipo se ha centrado en adaptarse a esos estilos variados, trabajando tanto la defensa ante jugadoras interiores dominantes como la transición rápida para contrarrestar el juego veloz de Japón.
Sin embargo, Méndez insistió en que la identidad del grupo no cambia: "Nos gusta imponer nuestro ritmo, ser agresivos y disfrutar del juego. Eso es lo que nos hace fuertes". Esta declaración cobra relevancia porque el baloncesto femenino español ha construido su éxito reciente sobre una base de presión constante, circulación rápida del balón y una defensa intensa que asfixia a las rivales. La metáfora del rock and roll no es casual: el equipo busca ser protagonista, no especular con los resultados.
España debutará en el torneo con la intención de dar un golpe sobre la mesa y demostrar que, pese a la exigencia del grupo, la selección llega en plena forma para pelear por las medallas en la capital germana. El camino hacia las fases finales será exigente, pero el mensaje del vestuario es claro: este grupo no viajó a Berlín solo para participar. La combinación de veteranía y juventud, junto con el hambre competitivo que transmite su entrenador, convierte a España en una candidata incómoda para cualquier favorita.
Conviene observar cómo responde el equipo en los primeros minutos del debut, especialmente ante la presión ambiental que generará la afición local. La capacidad de España para mantener su ritmo ofensivo cuando el marcador esté ajustado será clave para determinar hasta dónde puede llegar este grupo. Además, el rendimiento de las jugadoras interiores frente al poderío físico de Mali y la velocidad de Japón marcará el tono de una fase de grupos que promete ser tan espectacular como impredecible.
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