El disco ya no basta: un tercio de los juegos de PS5 exige descargas para poder jugar

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¿Tu disco físico es realmente tuyo? Un estudio revela que el 34% de los juegos de PS5 requieren internet para funcionar. El formato físico pierde su esencia…

Imagen editorial de respaldo para tecnologia

Comprar un videojuego en disco físico ya no garantiza poder jugarlo sin conexión a internet. Un análisis de la base de datos Does it Play revela que el 27% de los juegos físicos probados no ofrece una experiencia completa sin conexión, y en PS5 la cifra asciende al 34%, lo que evidencia un deterioro progresivo del formato físico como copia autónoma.

La investigación, realizada con hardware desconectado, instalaciones limpias y perfiles locales, busca determinar si un disco funciona por sí solo o depende de elementos externos que no están incluidos en la caja. De los 792 lanzamientos físicos analizados en PS5, más de un tercio requiere parches o correcciones para funcionar plenamente, mientras que en Xbox Series X, de una muestra de 78 juegos, solo el 50% es completamente jugable desde el soporte físico. Switch 2 presenta un mejor desempeño con un 75% en una base reducida de 48 títulos.

El problema no se limita a la imposibilidad de arrancar un juego, sino que abarca grados de deterioro que van desde bugs severos hasta contenido ausente que no puede recuperarse sin descargas externas. Esto significa que el consumidor que adquiere un título en tienda física recibe, en muchos casos, una versión incompleta del producto, sujeta a la disponibilidad de servidores y a la voluntad del desarrollador de mantener actualizaciones en línea.

Esta situación se agrava con el anuncio de Sony de que, a partir de enero de 2028, dejará de producir discos físicos para nuevos lanzamientos, una decisión que intensifica el debate sobre la preservación y la propiedad de los videojuegos. Para el jugador dominicano y latinoamericano, donde el acceso a internet de alta velocidad no siempre es estable ni asequible, la dependencia de descargas obligatorias añade una barrera adicional al disfrute de un producto que se compró como físico.

La tendencia apunta a que el formato físico no desaparece de golpe, sino que se estrecha gradualmente, transformando lo que antes era una copia completa en una simple llave de acceso a contenido digital. Este fenómeno plantea preguntas clave para el consumidor: ¿qué se compra realmente cuando se adquiere un disco? ¿Cuánto tiempo seguirá siendo jugable un título si el editor decide apagar sus servidores? La respuesta, cada vez más frecuente, es que el soporte físico se convierte en un certificado de acceso, no en una garantía de preservación.

Para quienes valoran coleccionar o jugar sin depender de la red, conviene observar tres elementos en cada compra: si el juego requiere conexión obligatoria al primer arranque, si los parches son necesarios para completar la historia, y si el contenido descargable está incluido físicamente o solo mediante código. Estos detalles, que antes eran excepcionales, hoy definen la diferencia entre poseer un juego y alquilar una licencia.

Fuente original: consultar publicación original.

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