Pagos digitales se abren paso en los microcomercios: el nuevo reto de la transformación financiera
**Mastercard: el reto ya no es la tarjeta, sino el colmado**
El gran reto de la inclusión financiera en República Dominicana ya no es solo la emisión de tarjetas, sino lograr que los pequeños comercios del país se integren al ecosistema de pagos digitales, según advirtió Tomás Alonso, gerente de Mastercard en República Dominicana. El ejecutivo colocó el foco en un eslabón que suele quedar rezagado en las estrategias de modernización financiera: el comercio de menor escala, que sigue operando mayoritariamente en efectivo.
Durante su intervención, Alonso explicó que, aunque se han logrado avances significativos en la bancarización y el uso de herramientas digitales por parte de los consumidores, la adopción en el sector comercial de menor escala sigue siendo el eslabón más débil de la cadena. "El siguiente paso es que el tendero, el colmado y el pequeño negocio vean el pago digital como una oportunidad de crecimiento y no como un gasto", señaló. Esta declaración pone de relieve un cambio de enfoque: la inclusión financiera no se mide únicamente por la cantidad de cuentas abiertas, sino por la capacidad real de los comercios para aceptar y procesar pagos electrónicos en su operación diaria.
La empresa de tecnología financiera enfatiza que la transformación no depende únicamente de la infraestructura tecnológica, sino también de la educación y la confianza de los comerciantes. En ese sentido, Mastercard impulsa alianzas con entidades locales para simplificar los procesos de afiliación y ofrecer soluciones de bajo costo que se adapten a la realidad del comercio dominicano. La experiencia en otros mercados de la región muestra que la adopción digital en pequeños negocios suele acelerarse cuando se combinan herramientas accesibles con programas de capacitación práctica que demuestren beneficios tangibles, como el aumento de ventas o la reducción de riesgos asociados al manejo de efectivo.
El llamado de Alonso se produce en un contexto donde el efectivo sigue siendo el rey en las transacciones diarias del país, pese al crecimiento de las billeteras móviles y los pagos con código QR. Esta realidad no es exclusiva de República Dominicana; en varias economías latinoamericanas, los microcomercios representan una porción relevante del tejido empresarial y su digitalización es vista como un factor clave para reducir la informalidad y ampliar la base de contribuyentes. Para el consumidor dominicano, la expansión de los pagos digitales en colmados y pequeños negocios implicaría mayor comodidad, menos dependencia del efectivo y un acceso más equitativo a servicios financieros.
La meta, según el ejecutivo, es que cada vez más negocios puedan ofrecer alternativas digitales a sus clientes, cerrando así la brecha que aún persiste en la economía nacional. Para lograrlo, será clave observar cómo evolucionan las alianzas público-privadas, la regulación del sector y la competencia entre los actores del sistema de pagos. También conviene seguir de cerca si los costos de afiliación y las comisiones por transacción se reducen lo suficiente como para que el pequeño comerciante perciba un beneficio real, y si las campañas de educación financiera logran disipar la desconfianza que históricamente ha frenado la adopción tecnológica en este segmento.
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