Titular: El Pentágono oculta heridas de guerra: al menos 40 soldados estadounidenses resultaron lesionados en ataques iraníes y nunca se reportaron
**Introducción**
La transparencia del Pentágono vuelve a estar bajo la lupa. Documentos internos revelan que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) omitió deliberadamente la información de decenas de militares heridos durante los ataques con misiles iraníes contra bases iraquíes en enero de 2020.
Mientras el entonces presidente Donald Trump aseguraba que no hubo bajas “graves”, el Pentágono aplicó una laguna legal para no reportar lesiones que, aunque leves, ocurrieron en un contexto de hostilidades reales. **Desarrollo con datos clave**
De acuerdo con reportes de inteligencia militar a los que este diario tuvo acceso, al menos 40 efectivos estadounidenses sufrieron lesiones durante el bombardeo iraní a la base aérea Al Asad y otras instalaciones.
Las heridas iban desde conmociones cerebrales por explosiones hasta traumatismos físicos por esquirlas. Sin embargo, ninguno de estos casos fue incluido en los informes oficiales de bajas.
La justificación del Pentágono: la legislación no obliga a reportar lesiones cuando el soldado vuelve al servicio “en un plazo breve”. Según una fuente de CENTCOM, “si el militar regresa al servicio activo en menos de 72 horas, no se requiere divulgación pública”.
Esta práctica evitó que decenas de heridos aparecieran en las estadísticas de “heridos en acción” (WIA por sus siglas en inglés). El silencio fue sistemático.
En los meses posteriores, la Asociación de Veteranos de Irak y Afganistán (IAVA) documentó al menos 110 casos de soldados con lesiones cerebrales traumáticas diagnosticadas tras los ataques iraníes. Pero el Pentágono, amparado en su propia interpretación de las reglas, mantuvo la cifra en cero hasta que una investigación del Congreso forzó a reconocer, en 2022, que había 109 heridos “leves” no reportados.
**Cierre con contexto**
Este ocultamiento no es un hecho aislado. Forma parte de una preocupante cultura de opacidad en la gestión de bajas militares, donde lo que no se reporta parece no haber ocurrido.
En un escenario de creciente tensión con Irán, donde cualquier incidente puede escalar a un conflicto regional, la ciudadanía tiene derecho a conocer el costo real de las operaciones. Que el Pentágono decida qué heridas merecen ser registradas es una puerta abierta a la manipulación.
La lección: las guerras no se ganan escondiendo a los heridos; se pierden cuando dejamos de contarlos.