Brasil bate récords a velocidad supersónica: El país de Sudamérica que conquista el cielo con su avión de…
“¿Cómo un país latinoamericano se convirtió en un gigante aeronáutico? Descubre la historia de Embraer y su ascenso a la industria aeroespacial global.”
En 1969, Brasil tomó una decisión que muchos consideraron desmesurada para un país en desarrollo: crear una empresa estatal llamada Embraer para fabricar aviones propios.
Más de medio siglo después, aquella apuesta ha dado lugar al tercer mayor fabricante aeronáutico del mundo, solo por detrás de Boeing y Airbus, y a una de las industrias aeroespaciales más avanzadas fuera de las grandes potencias tradicionales.
Brasil ha celebrado la salida de la línea de producción del primer caza supersónico ensamblado en su territorio, un acontecimiento que trasciende ampliamente el ámbito militar.
Lo verdaderamente relevante no es únicamente la llegada de un nuevo avión a las filas de la Fuerza Aérea Brasileña, sino el hecho de que un país latinoamericano haya alcanzado un nivel industrial que durante décadas pareció reservado a un grupo muy reducido de potencias.
En una región acostumbrada a importar sistemas de combate avanzados, Brasil ha logrado incorporarse a un club extremadamente exclusivo en el que la capacidad de fabricar aeronaves supersónicas es tan importante como la posesión de las propias aeronaves.
El camino hacia el Gripen brasileño. El programa Gripen comenzó con el contrato firmado en 2014 entre Brasil y la sueca Saab para la adquisición de 36 aparatos, pero desde el principio el objetivo iba mucho más allá de comprar aviones.
El acuerdo incluía transferencia tecnológica, formación de ingenieros y participación directa de Embraer en la fabricación y ensamblaje de los aparatos.
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