Arias y Rivera, la doble responsabilidad de las estrellas del fútbol que conquistan tanto en casa como en el…
“De medallas a madres: Nurys Arias y Prisilla Rivera, leyendas del voleibol dominicano, se reinventan como entrenadoras y madres, demostrando su compromiso…
Lejos de las canchas donde cosecharon aplausos y medallas, dos figuras emblemáticas del voleibol dominicano, Nurys Arias y Prisilla Rivera, enfrentan hoy un desafío de igual magnitud: la formación de nuevas generaciones. Ambas exintegrantes de la selección nacional, y compañeras en hitos como la medalla de oro de los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, ahora fusionan sus roles de madres con el de entrenadoras, un equilibrio que demanda dedicación absoluta tanto en el hogar como en el deporte.
La rutina diaria de estas exatletas es un testimonio de compromiso. Prisilla Rivera, quien actualmente dirige la selección nacional Sub-17 y es madre de Megan y Theo, describe su agenda como un "vivir literalmente en un patín". Desde recoger a su hijo de dos años del colegio hasta preparar los entrenamientos del día siguiente y gestionar las demandas del hogar, su vida es una secuencia ininterrumpida de responsabilidades. Ella misma confiesa que, en retrospectiva, su etapa como jugadora, enfocada únicamente en entrenar y competir, parecía considerablemente más sencilla.
Por su parte, Nurys Arias trabaja con categorías formativas de menor edad y tiene la particularidad de entrenar a su propia hija, Rayni Merab Mondesí Arias, quien sigue sus pasos en el proyecto nacional. Ambas entrenadoras coinciden en que su labor trasciende el aspecto técnico; implica orientar, escuchar y acompañar a jóvenes que aspiran a emular sus trayectorias. Más allá de sus hijos biológicos, Prisilla siente que tiene "20 niñas más" que demandan su atención constante, mientras Nurys, oriunda de San Cristóbal, supervisa a 38 jóvenes, cada una con su propia familia detrás, expectante de su progreso.
La dualidad de ser madre y entrenadora plantea exigencias singulares. Arias subraya que ambas facetas son "bastante demandantes". Si bien como jugadora se preparaba para dar lo mejor en cada escenario, ahora, como profesora y madre, la responsabilidad se multiplica al tener que guiar y moldear no solo atletas, sino también personas íntegras. Considera que la formación deportiva va más allá de la técnica y la disciplina, abarcando el desarrollo personal y la capacidad de sobrellevar la presión.
Uno de los momentos más difíciles en esta labor surge al tener que tomar decisiones sobre la continuidad de las jugadoras en el proceso de selección. Prisilla lo describe como "la parte más difícil es cuando tú tienes que descartar", una situación que a menudo discute con Nurys. A este reto se suma la desventaja competitiva frente a países donde las atletas inician su formación desde edades muy tempranas, como los cinco o seis años, lo que les otorga una considerable ventaja en el desarrollo a largo plazo.
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