La ruina de un dictador y el destino de una nación: Un análisis sobre la caída de Rafael Trujillo y sus…
“La noche que cambió la historia: descubre cómo la disciplina y la ira de Rafael Trujillo se convirtieron en su última noche en el poder.”
La vida de Rafael Leónidas Trujillo, el dictador dominicano, estaba marcada por la disciplina y las rutinas preestablecidas. Sin embargo, la noche del 30 de mayo de 1961, sería la última noche que el "Benefactor de la Patria" pasaría en la Estancia Radhamés, su residencia oficial en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, en Santo Domingo.
Según los testimonios de historiadores como Víctor Gómez Bergés, Juan Daniel Balcácer y Roberto Cassá, entre otros, Trujillo despertó cerca de las 5 de la mañana, recibió informes de inteligencia y luego se dirigió a la Base Aérea de San Isidro, donde se molestó con el Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, General José René Román Fernández, alias Pupo, por un charco de agua en la entrada. La reunión con Pupo se convirtió en un tema de discusión, ya que Trujillo se enfureció con el General y lo amonestó verbalmente de manera cruda y desconsiderada, frente a oficiales subalternos.
Tras la reunión en la Base Aérea, Trujillo se dirigió al Palacio Nacional, donde recibió funcionarios y tuvo reuniones con diversas personalidades, incluyendo al Presidente Joaquín Balaguer. En el Palacio Nacional, Trujillo también participó en un almuerzo con un grupo de amigos, incluido el Dr. Miguel Ángel Báez Díaz, quien informó a Antonio de la Maza, uno de los principales responsables del ajusticiamiento del Generalísimo, que Trujillo planeaba ir a San Cristóbal esa noche.
Después del almuerzo, Trujillo se dirigió a la Estancia Ramfis, su residencia habitual, y luego visitó a su madre, doña Julia Molina, quien vivía en los terrenos que hoy ocupa la Universidad APEC. Tras la visita a su madre, Trujillo se dirigió al malecón, donde se montó en su vehículo y se dirigió nuevamente a la Base Aérea de San Isidro para inspeccionar el desperfecto de la llave rota que había visto en la mañana.
La visita a la Base Aérea se convirtió en un momento crítico, ya que Trujillo se enfureció con Pupo Román por la falta de reparación del desperfecto y abandonó el lugar, volviendo a su casa de la Estancia Radhamés. Allí, saludó a su hija Angelita y poco después de las 9 de la noche partió con destino a San Cristóbal, sin imaginar que la muerte le acechaba.
La conjura para ajusticiar a Trujillo había comenzado a tomar forma, con la participación de Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barreras, Roberto Pastoriza, Huascar Tejeda Pimentel, Pedro Livio Cedeño, Amado García Guerrero y Salvador Estrella Sahdalá. El plan era interceptar el vehículo de Trujillo y eliminarlo, y así se hizo realidad minutos después de pasar la zona de la Feria Ganadera.
Trujillo fue interceptado por sus verdugos, quienes lo hirieron gravemente de muerte. El dictador abrió la puerta trasera del vehículo y se desmontó con dificultad, ya que estaba herido y sangrando. Entonces Antonio de la Maza se le acercó y le disparó en la cara, lo que se considera el "tiro de gracia" que provocó la caída al piso de Trujillo.
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